Las advertencias sobre las noticias falsas que circulan en los noticieros, prensa escrita y en la Internet, en especial en las redes sociales y en conversaciones directas, se repiten y vuelven a repetir, como ahora lo hago. Pero el resultado ha sido prácticamente nulo: las notas falsas siguen creándose, enviando y reenviando sin cuestionarlas. Distorsionando la realidad, destrozando prestigios y hasta llevando a la violencia.

La cantidad de falsas noticias sobre la pandemia, sus efectos, sus curaciones, sus cifras, los manejos oficiales y hospitalarios, están a la orden del día. Mucho, claro, es producto de la enorme confusión que hay en todos lados: oficiales, médicos, académicos, farmacológicos y periodísticos. Y ni hablar de los chismes y opiniones generadas en conversaciones directas.

Un campo particular en donde circulan noticias falsas es en la política. Las guerras entre facciones, partidos, medios de comunicación y grupos de interés, publican tanto noticias reales como subjetivas de interpretación de hechos y dichos, y muchos ataques, injurias y mentiras contra quienes se ven como enemigos. O hasta contra simples críticos, delatores, acusadores y disidentes, a quienes se agrede o descalifica por miedo a la difusión de verdades desagradables.

Se inventan escenas, dichos, datos en textos, imágenes manipuladas, y cartones y otros dibujos. Y cuando se simpatiza con todo eso que va en contra de nuestros adversarios reales o imaginarios, se envían y reenvían mensajes sin siquiera pensar en que deben de verificarse. He tenido casos de amigos que se enfurecen cuando les señalo que lo que se están creyendo ciegamente, es falso. Eso daña su autoestima ¡cómo que me engañaron! ¿A mí? Es lo que considero pasa por su cabeza.

Cada vez que nos topamos con una nota digamos extraña, hay que verificarla hasta donde se pueda. Los profesionales de la comunicación tienen la metodología y medios para hacerlo con mucha mayor facilidad de quienes no lo son. Pero todas las personas pueden intentarlo, y la mayoría de las veces, la falsedad salta a ojos vistas. Siempre hay el recurso de preguntar a quienes saben del tema. Como dicen algunas personas: ¡consulta a San Google, él sabe! Y cierto, en general, la simple consulta en los buscadores de la Red, nos orientan.

Decía un excelente comunicador en nuestros cursos de periodismo político del Consejo de Plumas Azules del PAN: “si tu madre te dice que te ama ¡checa el dato!” Es un chiste, claro, pero nos quiere orientar sobre la actitud de alerta.

Es muy importante verificar lo que recibimos y sobre todo reenviamos. Hay que tener una especie de “duda metódica” para suponer si una noticia, en especial de ataque o denostación; es verdadera o falsa. Cuidado con la visceralidad, es muy mala consejera. Estar alertas, sin caer, claro, en una obsesión desesperante sobre todo lo que nos llega de noticias. Es cuestión de momentitos de reflexión, de buen juicio e integridad: ¿será verdad? déjame pensar.

@siredingv

--------

Salvador I. Reding Vidaña es miembro SIGNIS México