Filme de época del director griego Yorgos Lanthimos quien recrea en su peculiar estilo el triángulo de rivalidades que se dio en la corte inglesa entre Ana, la última reina de los Estuardo, y dos de las damas de su corte a principios del siglo XVIII. A pesar de su cuidada recreación visual de la época —dos de sus diez nominaciones al Oscar son diseño de producción y diseño de vestuario— y de tener bastante precisión histórica en cuanto a los hechos, el sello de la película es la dirección de Lanthimos, en su línea de humor negro, situaciones absurdas y personajes a ratos ridículos y a ratos tristes, muy tristes.

En este sentido recuerda un poco a la Marie Antoinette (2006) de Sofia Coppola. No por nada las actrices dicen que las referencias que el director les dio fueron las screwball comedies con sus diálogos ágiles y situaciones divertidas y no los filmes típicamente cortesanos. Esta mezcla consciente de elementos da lugar a escenas deliciosas como la del excéntrico baile en la corte, o la carrera de patos en cámara lenta —otro rasgo estilístico de Lanthimos—, que resultan del todo modernas sin romper con la ambientación de época y la música clásica que compone la banda sonora.

El esmero en lo visual —con una fotografía (también nominada al Oscar) que se vale únicamente de luz natural y velas a lo Barry Lyndon (Stanley Kubrick, 1975) y continuos ángulos contrapicados que lucen los bellos techos de palacio tanto como dan superioridad a los personajes— es su segunda carta fuerte, siendo la principal las estupendas interpretaciones de las tres protagonistas: Olivia Colman como una reina Ana caprichosa e infantil a la vez que llena de dolor; Rachel Weisz como Lady Sarah Malborough, la mujer de confianza de la reina que cuidar de la soberana a la vez que le impone su voluntad; y Emma Stone como Abigail, una prima de Lady Sarah venida a menos quien utiliza sus encantos para ganarse el favor real. Sendas nominaciones al Oscar para las tres son suficientes para hacer que la película valga la pena y sobra decir que es un filme preponderantemente femenino.

Lanthimos, que tras su etapa griega cruzó el charco con la excelente The Lobster (2015), se encumbra con esta cinta multipremiada que tiene su toque por todos lados. A pesar de sus buenas cualidades estéticas y de actuación, no deja de presentar una historia oscura de personajes sin escrúpulos y lascivos (su licencia poética incluye un triángulo lésbico entre las protagonistas). Aunque esta vez el guion no es suyo, comparte con el universo del director griego una visión miserable de la naturaleza humana, aunque las risas no falten.

@jcccaly 


(2019) Irlanda, Reino Unido, Estados Unidos
DIRECCIÓN Yorgos Lanthimos
GUION Deborah Davis, Tony McNamara
FOTOGRAFÍA Robbie Ryan
REPARTO Olivia Colman, Rachel Weisz, Emma Stone, Nicholas Hoult, Joe Alwyn, Mark Gatiss

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Crítica originalemente publicada en Palomitas Caramelizadas