La película “Ignacio de Loyola”, producida por los jesuitas filipinos (Jesuit Communications Foundation), próximamente se estrenará en México. En España se exhibió en 2016. Este 30 de septiembre se presentó en premier privada. No sólo es excelente filme en términos generales, que ha ganado varios premios, sino que en mi opinión tiene un valor particular, que es a donde quiero llegar.

Pero hagamos primero una referencia al personaje de la historia, Íñigo López de Recalde (años después cambió su nombre a Ignacio). A pesar de que la orden que fundó, a la que como capitán militar que era nombró como “Compañía de Jesús”, y que tiene una enorme presencia en la vida de la Iglesia, y hasta en la vida civil durante varios siglos, el propio fundador no es muy conocido en su historia personal, a pesar de la fama de su nombre y de sus famosos ejercicios espirituales.

La película no cubre la vida entera de San Ignacio de Loyola, sino parte de su juventud, comenzando con su vida militar, e incluyendo escenas significativas de su niñez (flashbacks), y concluye con su viaje a estudiar en París, ciudad en donde fundaría su orden religiosa. Tampoco cubre aspectos significativos de su vida, como las apariciones de la Virgen María o su estancia en Roma. Pero creo que la selección de eventos que narra la película está muy bien hecha.

La primera escena, en la que el capitán de Loyola paga a una prostituta, es una forma de referenciar una vida disipada. Enseguida se presenta la absurda batalla de 300 españoles contra 12,000 soldados franceses, en la que es herido en una pierna y así recibir un forzoso vuelco a su vida. Los franceses enviaron a este miembro de la nobleza a su casa en Loyola, con su familia, padres y hermanos, y allí, convaleciente, Dios le abre la mente a lo que sería su nueva vida.

¿Qué sucede en esa convalecencia, además de someterse a una horrible cirugía en tiempos de no anestesia? La necesidad de ocupar horas de ocio en cama; así que, pidiendo libros de caballería, sólo le son proporcionados los que narran la vida de Cristo y la de algunos santos. Y esos libros son la forma en que el Señor lleva a este hombre a donde le había destinado, y que concluirá en Roma al frente de una ya extensa Compañía de Jesús, la de los jesuitas.

La premier en México tuvo una agradable sorpresa, la presencia del actor Andreas Muñoz, que hizo el papel de Ignacio de Loyola, quien accedió a responder algunas preguntas del público (que atiborró la sala, por cierto). Como era de esperarse de un buen cristiano, las respuestas de Andreas aceptaron una influencia importante es su vida.

Entre sus comentarios dos me llamaron la atención, por haber hecho ciertos sacrificios en la actuación. En cierto momento, tuvo serios problemas de retina, y arriesgando su vista, aceptó algunas escenas recurriendo a medicinas para ello. Suspendió luego unas semanas la filmación, pero no había duda que había arriesgado quedarse ciego. Algo más que comentó se refiere a una escena en donde Ignacio se flagela duramente por sus pecados. Andreas nos hizo saber que la flagelación, que se puede ver muy, muy fuerte, fue real, la soportó con gran espíritu.

¿Y qué es lo que me llamó sobre todo la atención, de este filme, tan excelentemente realizado? Que es la representación fílmica de partes de la historia que el propio San Ignacio escribió. En diversos momentos, se escucha la voz del personaje haciendo la narración de hechos, reflexiones que escribió en su diario, todo ello a partir de haber conocido las historias de Cristo, y en particular de hombres especiales, santos notables, en particular San Francisco de Asís, a quien decide tomar de ejemplo. La propia autobiografía es el origen del guion.

Pues, así como las lecturas de vidas de santos varones hicieron que San Ignacio las reviviera en su mente, y las tomara de ejemplo, la narrativa fílmica de “San Ignacio de Loyola” nos hacen revivir una parte importante de la vida de este santo, como un ejemplo de cómo seguir los caminos que el Señor ha preparado para cada uno de nosotros. Vivimos, revivimos esa parte tan tormentosa y tan ligada a Jesús y a su Madre de la vida de un santo, que tanta influencia ha tenido a lo largo de varios siglos con la Compañía de Jesús y sus enseñanzas.

Hice este último comentario a nuestra querida Alicia del Villar, la anfitriona de la Premier, y me pidió que se lo repitiera al actor, Andreas, y así lo hice. Le agradó, le deseé que el Señor le diera muchas bendiciones, y que el haber hecho esta película era en sí ya una bendición, lo que aceptó con una sonrisa: “sí, es una bendición”, me dijo.

Cuando se presente en cartelera, hay que ir a verla. “San Ignacio de Loyola” nos dejará una lección de vida, la de un santo cuyo nombre resuena con la de su Compañía de Jesús, pero del que poco se sabe en su caminar hacia Él, desde la vida cómoda en la nobleza y su experiencia militar, hasta encaminarse a París a estudiar.

@siredingv