La película de nombre “Inesperado” (Unplanned) es un testimonio, un gran testimonio de vida, de conversión de vida, por una parte, y de revelación del gran negocio de la muerte disfrazado de ayuda a la mujer. Es el efecto estremecedor de enfrentarse a la evidencia médica. “Lo que ella vio, dice la presentación del film, lo cambió todo”.

Ver este film sobre una mujer directora de una clínica abortista, que de pronto puede observar, gracias a una tecnología médica que es ya de uso común, la forma en que una persona, un ser vivo en pleno desarrollo, es destrozada en el vientre materno, trajo a mi mente (que corría a mil por hora), a un gran médico, el doctor Bernard Nathanson. Pero ¿quién era él y que tiene que ver con este testimonio filmado? Todo. Veamos.

Antes que nada, repasemos un poco el debate sobre el aborto, es decir del asesinado de personas nonatas, como una supuesta ayuda a mujeres en problemas de embarazos inesperados o indeseados, por una parte, y de cómo no hay problema ya no digamos moral, o legal sino simplemente médico en esas muertes provocadas. Y por la otra parte, quienes defienden el derecho a vivir de dichas personas nonatas, considerando que desde que son concebidas ya son, precisamente, personas.

Quienes defienden el asesinato por el aborto provocado, alegan varias simplezas (todas fácilmente rebatidas ya), y lo peor de todo es que por falta de interés en informarse, en leer, y en razonar, justifican el hecho por considerarlo inocuo, fuera del contexto de la moral, en primer lugar y cuando es el caso, del Derecho. Insisto en que muchos de los partidarios del aborto, simplemente cierran su mente y promueven, apoyan, financian, practican el mismo sin cargo alguno de conciencia.

Suponen que quienes se manifiestan como “provida”, lo hacen por principios religiosos, quizá filosóficos, pero ajenos a la verdad científica. Pero los defensores del derecho a la vida, y por tanto contrarios al aborto, dan sus bases científicas, amén del recurso a la defensa por el principio del derecho primigenio de vivir, como base de todos los demás derechos humanos.

Esto nos lleva al campo de la ciencia. ¿Cuándo inicia la vida del ser humano? La respuesta de la medicina, desde hace muchos años, es que inicia desde la concepción, y que, por tanto, con esa base científica, el recién concebido y en proceso de desarrollo en el seno materno, es persona. Los partidarios del aborto, intentan y lo hacen sin éxito, demostrar que la vida de la persona inicia después. ¿Cuándo y cómo sucede? Es un eterno juego de adivinanzas suyas.

Así, volvamos al filme “Inesperado” y al Dr. Nathanson. La protagonista, narrando su propia vida por medio de la actriz que la personifica, y administradora de un abortorio, y el famoso médico, Bernard Nathanson, quien llegó a ser conocido como “el rey del aborto”, que también narró su propia experiencia y conversión a defensor de la vida, nos cuentan ambos cómo la ciencia del ultrasonido les mostró la verdad: el aborto provocado era matar a un ser humano de la manera más cruel.

No fue su propia fe, no sus creencias, no su religión, no su conocimiento del Derecho natural, sino su enfrentamiento con el ultrasonido, es decir la ciencia aplicada a la medicina, la que les mostró la verdad para convertirse en defensores de la vida y por tanto adversarios de la práctica del aborto.

Abby Johnson, la mujer que testimonia su vida y su cambio radical de proaborto (o “pro-choice”, como dicen en inglés) a provida. De hecho, el médico Nathanson, que se decía ateo, que no practicaba su religión judía, tardó varios años después de este cambio vital, en encontrarse con Dios, con Jesús, volverse creyente, practicante convertido al catolicismo. Se dice que Dios tiene muchos caminos, y en estos casos, que no son los únicos, ese camino fue el de la ciencia aplicada.

De paso, la película muestra con toda claridad, cómo las empresas que se dedican al aborto, disfrazadas como defensoras del derecho de la mujer, son en realidad organizaciones sin respeto alguno por la vida humana y fuentes de grandes, enormes negocios, lo mismo escribió el Dr. Nathanson respecto a los miles de dólares que los médicos abortistas ganan matando personas nonatas.

Pero hay algo más, y que nos permite ver cómo Dios dio a estas personas, a Abby Johnson y a Bernard Nathanson, la oportunidad maravillosa de descubrir la verdad del derecho a la vida, y por tanto de echar abajo los falsos argumentos a favor del aborto. Es la oración. Abby se da cuenta de que quienes fueron sus amigos provida y muchas personas más, rezaban por ella y por todos los que matan abortando. El Dr. Nathanson lo reconoció en muchos foros y escritos, y en particular en su autobiografía, “La Mano de Dios”.

La oración es el gran secreto de la lucha por la vida, los argumentos pro derecho a vivir caen en oídos sordos cuando llegan a personas insensibles y las que acumulan grandes riquezas con el negocio de la muerte.

Claro que se debe insistir en el derecho a la vida frente a quienes sabemos que simpatizan con el aborto, por las razones que tengan, pero para que los corazones reaccionen, y dejen de matar y defiendan la vida, esos insensibles que menciono, la defensa de la vida se llama: orar por ella al Señor. Él se encarga de mover conciencias, de hacerlo por medio de la ciencia médica, ésta que muestra que el pequeño ser del seno materno, no puede impune, insensible y comercialmente, ser asesinado.

Como dice una frase promocional de “Inesperado”: una vez que la veas, ya nada será igual.

 @siredingv