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“Hasta los 26 años de su edad fue hombre dado a las vanidades del mundo, y principalmente se deleitaba en ejercicio de armas, con un grande y vano deseo de ganar honra”: así comienza la Autobiografía de Ignacio de Loyola (núm. 1). En estas palabras se hallan también las líneas principales de la película Ignacio de Loyola, producida por los jesuitas de Filipinas: el hombre dado a las vanidades y  a las armas, los deseos propios de un caballero de ganar honra, los grandes deseos y lo que Dios hará con ellos.

La masculinidad y sus desafíos en las sociedades contemporáneas es quizá uno de los menos visibles y más apremiantes temas de reflexión social moderna. Ubicado en el fondo de las urgencias culturales -por la necesaria atención al dramas acuciantes-, el lento y doloroso aprendizaje sobre las nuevas masculinidades suele pasar desapercibido por prácticamente todos los sectores sociales. Y es justo donde ‘Hombres al agua’ (Le grand bain, 2018) ofrece un pequeño atisbo a un espacio sumamente desconocido.

La película “Ignacio de Loyola”, producida por los jesuitas filipinos (Jesuit Communications Foundation), próximamente se estrenará en México. En España se exhibió en 2016. Este 30 de septiembre se presentó en premier privada. No sólo es excelente filme en términos generales, que ha ganado varios premios, sino que en mi opinión tiene un valor particular, que es a donde quiero llegar.

Dentro de la estrategia de Disney de hacer en live-action sus grandes éxitos animados, tras las más tempranas 101 Dálmatas y Alicia en el País de las Maravillas, hemos visto en los últimos años desfilar a Maléfica, Cenicienta, El libro de la selva, La Bella y la Bestia, Christopher Robin y Dumbo. Le llegó el turno a Aladdín y detrás vienen ya anunciadas El Rey León, La dama y el vagabundo, Mulán y La Sirenita. Amén de la crisis de contenidos originales que esto presenta, siempre es la oportunidad de revivir un clásico e incluso darle un giro original aprovechando la familiaridad y buena disposición de la audiencia. Desafortunadamente, es una oportunidad que con Aladdín se dejó pasar.

Primero lo obvio: Los estudios Disney-Marvel lograron una hazaña tremenda con su primer ciclo de películas sobre superhéroes. Como pocas veces, se concatenaron diversos esfuerzos en una ruta cinematográfica que comenzó en 2008 y concluyó este 2019. Once años de construcción de personajes e historias que va a ser muy difícil superar; no sólo por el tremendo gasto de inversión de los 22 filmes (aproximadamente 4.5 mil millones de dólares) sino por el todavía más abultado ingreso en taquilla (más de 22 mil millones de dólares).

La película documental sobre el Padre Pío, nos abre la puerta a entrar a la vida de un increíble santo varón. En una riquísima vida de santidad del Padre Pío de Pietrelcina, este documental de 80 minutos, apenas alcanza a darnos una pequeña visión de su vida. Una pequeña visión profundamente valiosa, para que volvamos nuestros ojos a aprender lo que es el amor de Dios en este monje santo.