En 2010, estaba haciendo cola para entrar a uno de los pabellones de la Expo Mundial en Shanghái. No importaba a dónde voltearas, estabas rodeado de chinos, había cientos de miles de chinos a tu alrededor. Para un evento internacional de esta índole, uno esperaba encontrar extranjeros, pero eso era casi imposible.

La feria que duró 6 meses tuvo 73 millones de visitantes, así que las colas eran de 3 a 4 horas promedio, no me vuelvo a quejar de las colas de Disney. En la cola me pasó algo extraño, estaba hablando de religión a un chino, en inglés obviamente, le resumí lo que un cristiano debe de hacer y le nombré los 10 mandamientos excepto los primeros 3. El chino contestó, es muy parecido a lo que nosotros creemos y cómo tenemos que comportarnos. Llegamos a la conclusión que el buen comportamiento y la moralidad del humano es igual, no importando nacionalidad o religión.

Claro está que el chino hablaba de los principios morales y éticos del Confucionismo, con su regla de oro: “No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan” con sus virtudes de igualdad, de comportamiento y del bien por el bien. Principios que declararon Confucio (551-479 A.C.), Buda (480-400 A.C.) y Sócrates (473-399 A.C.) hace más de 24 siglos.

Sin embargo, los 10 mandamientos tienen más de 3,400 años, provenientes de un pueblo totalmente iletrado, esclavizado por los egipcios. ¿Cómo es posible que principios tan básicos y tan avanzados estaban en manos de estas personas y no de grandes civilizaciones o imperios? Incluso los Imperios de Acadiano y el Asirio, anteriores al Egipcio no tenían tan completo código de comportamiento.

Y qué decir del monoteísmo, ninguna religión lo tenía. Ni siquiera en las grandes civilizaciones se basaban en el monoteísmo y los que hablaban de ello, simplemente lo hacían por razonamiento y no por un código moral establecido.

En el papiro de Ani de 1,300 A.C. señalaba que para entrar al mundo de los muertos tenía que confesar que no hizo varios actos inmorales, como robar, cometer adulterio, blasfemar o mentir. Sin embargo, se escribían en todos los sarcófagos, no importando si lo hubiesen hecho o no, algún arrepentimiento. Y obviamente no es un monoteísmo al que habla, sino de los dioses e inclusive del faraón, que decía ser dios y a quien no se le aplicaba ninguna ley moral como a los mortales.

Entonces, si de las Grandes civilizaciones incluyendo la base de la filosofía occidental de Grecia del siglo IV antes de Cristo, no hubo monoteísmo ni un código establecido de comportamiento claro, ¿Cómo fue posible que cayera en las manos de los Judíos un código tan avanzado para su época?

Los 10 Mandamientos tienen en sí el principio básico del conocimiento de lo que debemos cumplir para nuestra salvación. En sólo 10 pasos. Habla de monoteísmo, del comportamiento entre nuestros semejantes y con valores que no han cambiado a lo largo de miles de años. Siguen siendo válidos aún en nuestros días.

Para mí, es de los más grandes milagros que haya tenido la humanidad y el regalo más importante para nosotros. El instructivo. Todo en la vida tiene instructivo y Dios nos regaló la guía de lo que tenemos que hacer en esta vida explicado y sencillo en 10 reglas.

Santo Tomás de Aquino, en “Comentarios sobre el Padre Nuestro y los Diez Mandamientos”, explica que para nuestra salvación tenemos que saber qué creer, qué deseamos y qué debemos cumplir. Pues bien, simplemente seguir al pie de la letra los 10 mandamientos y nos salvaremos, esto es saber qué cumplir.

Los 10 mandamientos fueron dados a Moisés en el monte Sinaí aproximadamente en el año 1310, (Éxodo 24:12-13), después de la salida de Egipto y de la esclavitud.

Es obvio que un pueblo esclavizado por más de 100 años, era iletrado, sin tiempo para pensar en filosofía y religión, por mucho tiempo asumirían la religión y moral de sus amos, los egipcios, y aún así no lo hicieron. Sin embargo, para que un pueblo así, en medio del desierto expulsado y sin tierra ni nación, hayan establecido el Decálogo más avanzado del Mundo, sería totalmente inverosímil y sólo puede atribuirse a un milagro.

Hay estudiosos y dizque científicos, antropólogos e historiadores que hasta dudan que Moisés haya existido, pero ninguno se ha atrevido a decir que los 10 Mandamientos fue algo ficticio. Está escrito y está probado su existencia por miles de años. Es el mayor regalo de Dios a la humanidad antes de la venida de nuestro señor Jesucristo. Es increíble y tan sencillo que ninguna civilización, filósofo o teólogo lo ha podido crear.

Y no está demás enumerarlos porque es en verdad el gran milagro del antiguo testamento (Éxodo Capítulo 20) :

Capítulo 20 Los diez mandamientos

1 Entonces Dios pronunció estas palabras:

2 Yo soy el Señor, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar en esclavitud.

3 No tendrás otros dioses delante de mí.

4 No te harás ninguna escultura y ninguna imagen de lo que hay arriba, en el cielo, o abajo, en la tierra, o debajo de la tierra, en las aguas.

5 No te postrarás ante ellas, ni les rendirás culto, porque yo soy el Señor, tu Dios, un Dios celoso, que castigo la maldad de los padres en los hijos, hasta la tercera y cuarta generación, si ellos me aborrecen;

6 y tengo misericordia a lo largo de mil generaciones, si me aman y cumplen mis mandamientos.

7 No pronunciarás en vano el nombre del Señor, tu Dios, porque él no dejará sin castigo al que lo pronuncie en vano.

8 Acuérdate del día sábado para santificarlo.

9 Durante seis días trabajarás y harás todas tus tareas;

10 pero el séptimo es día de descanso en honor del Señor, tu Dios. En él no harán ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni el extranjero que reside en tus ciudades.

11 Porque en seis días el Señor hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, pero el séptimo día descansó. Por eso el Señor bendijo el día sábado y lo declaró santo.

12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tengas una larga vida en la tierra que el Señor, tu Dios, te da.

13 No matarás.

14 No cometerás adulterio.

15 No robarás.

16 No darás falso testimonio contra tu prójimo.

17 No codiciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni ninguna otra cosa que le pertenezca.
El temor del pueblo y la mediación de Moisés:

Para poder leer todo el capítulo de la Biblia que habla sobre ellos, puedes encontrarlos en Éxodo Capítulo 20.

Un código sencillo de palabras, de fácil entendimiento y básico para el comportamiento entre los semejantes, hacen de éste el mejor código, más completo y mejor hecho en la historia; con avances teológicos de monoteísmo en un mundo donde cada país tenía cientos de deidades, es un avance de miles de años. De un pueblo analfabeta y esclavizado en medio del desierto en una búsqueda de un territorio para establecerse, es un verdadero milagro.

@alfredobladinie