En muchos foros, de los que destaca el sínodo de la Amazonía, se está tratando el tema de la ecología. En ellos se manejan tres tipos de enfoque: uno de manifestación, donde las personas muestran su molestia por la falta de atención sobre este tema; otro enfoque dedicado a la difusión, en el sentido amplio del término, dando a conocer de la manera más amplia posible la magnitud del daño ecológico y los escenarios de su posible impacto. Otros, finalmente, se enfocan a desarrollar acciones de distintos niveles.

Todos estos enfoques son importantes, todos ellos son necesarios y complementarios, pero al final de cuentas lo importante es que haya acciones muy concretas para remediar este problema. Sin embargo, a juzgar por lo que llega a la opinión pública, lo más visible es el enfoque de manifestación. De muy diversos modos: desde marchas pacíficas, pasando por el boicot a empresas que provocan daños en el ambiente, hasta acciones de sabotaje potencialmente violento. Si bien esas acciones tienen por objeto movilizar a la opinión ciudadana, con mucha frecuencia se busca presionar a los gobiernos en distintos niveles, para tomar acción.

El segundo enfoque es combinar la investigación y la divulgación de los daños que están ocurriendo, con el objeto de educar a la población, hacer conciencia sobre el tema y, por regla general, hacer un llamado a la acción.              A veces, sin dar programas concretos: se apela a la creatividad de los distintos actores, sean privados o gubernamentales, para proponer acciones concretas.

Es todos los enfoques son muy importantes. Sin embargo, se requiere el tercer enfoque: convertir esa conciencia, esa preocupación por el tema y el conocimiento de su gravedad en acciones concretas. Aquí, con frecuencia, el tema se atora.

Un excelente ejemplo de acciones concretas, llevado a cabo por un pequeño grupo llamado Colectivo 7 está llegando al nivel de proponer y llevar a cabo acciones muy concretas. A pesar de su pequeño tamaño, de no tener recursos cuantiosos y ni siquiera tener una constitución formal, este colectivo está haciendo labores muy valiosas. En una entrevista a SIGNIS México, una de las fundadoras de este colectivo, Claudia Gómez Robledo, nos dio su visión de este grupo.

Fundado hace poco tiempo, por segunda vez en este año, llevó a cabo en la alcaldía de Coyoacán en la ciudad de México, un domingo donde se llevan a cabo acciones que combinan educación con medidas concretas de mejora. En ese domingo este grupo de voluntarios limpiaron casi dos kilómetros del río Magdalena, que corre al aire libre en esa alcaldía. Los voluntarios retiraron una gran cantidad de basura que se ha venido acumulando a lo largo de los años de descuido. Para dar visibilidad a esta mejora, en las bardas que se encuentran en las orillas de este río, artistas ofrecen sin costo sus talentos para crear murales alusivos al tema ecológico.

Además de invitar a los vecinos a participar y darles a conocer lo que se está haciendo por la ecología de una manera muy concreta, se llevaron a cabo talleres de educación para niños y adultos, dando a conocer la situación de estos impactos ecológicos y cómo es posible ayudar a reducir sus daños. Finalmente, cerca de donde este río deja de ser superficial, se hace un a bazar de se promueven productos que contribuyen, sea a limitar el impacto ecológico, o hacer un uso más racional de los recursos naturales.

Hace tres meses, este programa de un domingo atrajo aproximadamente a 3000 visitantes. El evento de la tercera semana de octubre atrajo a 5000. Aquí hay varias lecciones importantes. Un grupo relativamente pequeño de organizadores logra atraer a un número importante de personas interesadas en el tema y dispuestas a tener acciones concretas: desde algunas actividades físicas, como es limpiar un río contaminado y sus alrededores, hasta dar viabilidad a grupos que están a ofreciendo productos que reduzcan el impacto ecológico. Este colectivo planea tener un tercer evento antes de que termine el año.

Habría quien critique la pequeña escala de este esfuerzo. Para nada estoy de acuerdo. Por algún lado tienen que empezar, en primer lugar. Pero no se quedan con la idea de trabajar siempre en pequeño: ellos piensan que en el 2020 podrían estar atrayendo a un millón de participantes. Y quienes hemos visto el entusiasmo y el cariño que ponen en su trabajo, como su servidor, no lo ponemos en duda.

La segunda lección, y una que yo creo que es muy importante, es que este colectivo trata de incluir a otros actores. En ocasiones nos encontramos con grupos bien intencionados, pero que quieren actuar en solitario, sin buscar alianzas ni apoyos. El Colectivo Siete ha incluido a una variedad de actores, a varias organizaciones con una línea a de trabajo congruente con la de ellos y a una buena cantidad de individuos. En esto,  van por muy buen camino. No es creíble que la solución venga de grupos dispersos. Siempre será necesario tener lo que algunos llaman una masa crítica, un tamaño suficiente para que el esfuerzo no recaiga sobre unos cuantos. En esto Claudia Gomez Robledo tiene una visión muy clara.

Hay que aprender de este esfuerzo, y si es posible apoyarlo de un modo concreto. Sí, tenemos que pasar a la acción. Si usted todavía no se ha enterado de que el tema ecológico es un tema fundamental, es muy probable que haya estado hospitalizado en estado de coma por los últimos 20 años. De otro modo, se hubiera enterado. Si desea apoyar a este colectivo, puede ubicarlos en la dirección Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.  o seguirlos en Facebook www.facebook.com/7siete7siete/, en  Instagram @siete_ambiental.mx, o en Twitter @7sieteMexico 

@mazapereda


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