A propósito del bautismo del Señor, me he puesto a pensar que en los tiempos actuales es muy difícil ser y actuar como verdaderos hijos de Dios, pues la sociedad lo ve mal y nos invita a dejarlo todo y actuar conforme a sus reglas y nuevas ideologías que van en contra de nuestra fe. El bautizo nos hace hijos de Dios y herederos de Su Gloria, pero también nos trae responsabilidades que debemos asumir y estar dispuestos a dar testimonio de tan alta dignidad, la de ser hijos del Rey de reyes.

Me di cuenta de que es muy importante tener claro cómo podemos procurar que nuestra familia esté dispuesta a ser verdaderos hijos de Dios y dar testimonio de ello en la actualidad, por eso aquí te dejo mis 5Tips para lograrlo.

PRIMERO. Procura que todos los miembros de la familia tengan un encuentro personal con Cristo, de acuerdo a su edad.

Es importante que pongamos todos los medios para que nuestros hijos conozcan y se encuentren personalmente con Jesús. Dependiendo de la edad de cada uno, puede ser por medio de algún retiro, o de la lectura de la Biblia o en caso de los niños más pequeños, con las películas que hablan de la vida y obras de Jesús.

Es necesario que nuestros hijos tengan este encuentro con Cristo lo antes posible, de tal forma que comprendan que ese es el estilo de vida familiar y que Jesús es el centro de todo. Con mis hijos logramos que fueran ellos quienes pidieran las películas y los libros para conocer más a Jesús. Esto es lo ideal, así será por voluntad propia y no una imposición de papá y mamá. Y debemos también buscar nosotros tener ese encuentro constante y activo con Jesús, porque nadie da lo que no tiene, así que debemos poner el ejemplo a nuestros hijos.

SEGUNDO. Enseña a tus hijos a amar a Dios sobre todas las cosas.

Este punto es súper necesario e importante ya que amar a Dios nos marca el camino por donde debemos caminar y nos da la pauta de cómo debemos actuar en medio del mundo. Para amarlo hay que conocerlo, es por esto que es necesario que nuestros hijos reciban formación en la fe. Y debe comenzar en casa.

Amar a Dios implica hacer su Voluntad, con alegría y de buena gana. Amar a Dios es no vivir aferrado a las cosas materiales y estar dispuestos a donarlas en caso de ser necesario. Amar a Dios es ayudar a los demás, pues Jesús nos ha dicho que lo que se haga por el más necesitado se lo hacemos a Él. El Amor a Dios nos debe dar la fortaleza para dejar de hacer lo que la sociedad nos marca como bueno, pero que va contra la moral, la fe y las buenas costumbres, o hacer lo que está bien, aunque nos critiquen y se burlen de nosotros.

Y se llega a Amar a Dios, estando cerca de Él, con visitas al Santísimo, hablando con Él en la oración, haciéndole regalos con nuestros sacrificios y dándole nuestro sí con una vida apegada a los sacramentos. Si acostumbramos llevar a nuestros hijos a misa cada domingo desde pequeños, cuando crezcan ellos mismos buscaran asistir a visitar a su mejor amigo; lo digo por experiencia propia.

TERCERO. Hagan obras de misericordia en familia.

Otra forma de lograr vivir como hijos de Dios es hacer lo que Él nos ha pedido. Una de esas cosas es realizar obras de misericordia, es decir actos de amor para con el prójimo. Es importante hacerles saber a nuestros hijos que hay obras de misericordia corporales y espirituales. A veces se nos complican más las corporales, pero siempre podemos realizar las espirituales aun con los miembros de nuestra familia.

Dar de comer al hambriento, de beber al sediento, vestir al desnudo; se vuelve cada vez más difícil porque existe mucha necesidad y cada vez hay más personas muy necesitadas, pero enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesita, corregir con amor al que se equivoca, consolar al triste, perdonar las injurias, orar por los vivos y los muertos o sufrir con paciencia los defectos de los demás; son cosas que si podemos realizar en familia y nos acercan a Dios y nos permiten vivir como verdaderos hijos de Dios, a pesar de la situación actual.

CUARTO. Ayuda a tus hijos a que sean conscientes de su dignidad de hijos de Dios.

Solo el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, es por esto que debemos vivir y ser tratados conforme a esta gran dignidad. Es importante respetar esta condición, primero nosotros mismos y después hacer que los demás lo hagan. Por lo mismo no podemos llevar a cabo actos que atenten contra nosotros mismos y mucho menos contra otras personas, aunque la sociedad quiera imponernos ideologías que digan que eso no está mal.

Prácticas como los tatuajes, los piercings, el agujerarse de más las orejas y cosas así, atentan contra nuestra dignidad y dañan nuestro cuerpo, que es templo del Espíritu Santo.

El aborto es la abominación más grande porque atenta contra la vida del ser más indefenso que puede existir, un hijo de Dios que no puede defenderse y que debería ser respetado y amado desde su concepción. Nosotros debemos defender y dar testimonio de esa gran dignidad y actuar en consecuencia.

Para eso hay que educar a nuestros hijos para que sepan respetar la creación de Dios, respetarse a ellos mismos y respetar a los demás, que también son criaturas de Dios, con igual dignidad.

Esto nos evitaría muchos problemas, pero tristemente, en la actualidad ya nadie tiene esto en cuenta.

Y QUINTO. Que vean que nosotros damos testimonio en el mundo sin ser del mundo.

Para educar a nuestros hijos coherentemente debemos dar testimonio de que somos hijos de Dios, que respetamos la dignidad del ser humano, que nos amamos y amamos a los demás y que no estamos dispuestos a seguir corrientes que van en contra de esta dignidad. Sé que no es fácil, pero es necesario que nuestros hijos vean que si se puede y que además es lo más normal vivir así.

Recordemos que el mundo nos presenta modelos contrarios a todo esto y nos ofrece caminos que a primera vista parecen más cortos pero que en realidad tienen trampas y tramos áridos que nos llevan, inequívocamente a perder lo más importante que es la gracia de Dios.

Es muy tentadora la vida que el mundo nos presenta, así que debemos tener claro como familia, a dónde queremos llegar, cuál que nuestra meta y el camino más seguro que nos lleva a ella. Debemos ser valientes y coherentes para vivir como verdaderos hijos de Dios en este mundo sin ser del mundo y lo más importante, en familia.

@SilviaMdelValle


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