Si alguna vez nos preguntamos cómo afecta el ámbito internacional a nuestra familia, deberemos saber que mucho de lo erróneo que nos llega, comienza en la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York, y las políticas que emergen de allí, se esparcen sobre los Países Miembro ONU, muchos de ellos que como el nuestro, aceptan y aplican tratados y recomendaciones provenientes de esa organismo, sin anteponer reserva alguna.

Agencias de la ONU, tales como ONU-Mujeres, Fondo de Población ONU (UNFPA), Programa de Desarrollo ONU (UNDP), UNESCO, UNICEF, Alto Comisionado para Derechos Humanos (OHCHR), en cooperación con algunos Estados Miembro ONU, son cómplices en la promoción de una agenda radical de derechos sexuales que, basándose en sus propios reveladores documentos, interpretan intencionalmente ambiguos términos, metas e indicadores en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG, por sus siglas en inglés) para avanzar en controvertidos derechos.

Unos de los más preocupantes son los términos finales de la Agenda 2030, los cuales pueden ser fácilmente usados para avanzar en la peligrosa “comprehensive sexuality education, CSE” traducida como “educación sexual integral” que está ya siendo incluida en libros de texto S.E.P. en México, la cual ‘sexualiza’ a los menores y los adoctrina con radicales ideologías sexuales y de género.

La Agenda 2030, ONU es no-vinculante para Estados Miembro y sin embargo, se espera que tenga un profundo efecto en leyes y políticas de todo el mundo. Ciertamente un número de metas invitan a cambios legales y políticos en la legislación nacional. Los términos controvertidos fueron negociados, tales como “aborto”, “orientación sexual”, “identidad de género”, “derechos sexuales”, “derechos” relativos a la “salud sexual y reproductiva” y la “educación sexual integral”. Además, referencias ocultas que avanzan en estos conceptos, inundan la Agenda 2030.

Por otra parte, disposiciones que recomiendan la “protección a la familia”, reconociendo el papel de la familia en el desarrollo, reforzando el papel de los padres con respecto a sus hijos y disposiciones para el respeto por valores religiosos y culturales, fueron rechazados durante las negociaciones ONU, a pesar de los insistentes llamados de algunos Países Miembro, entre los cuales no estuvo México. Como aclaración, cuando un país no hace las apropiadas reservas a un documento como éste, no adquiere la apropiada protección ante los potenciales elementos dañinos de la agenda. Debido a que activistas anti-familia no pudieron incluir todas sus propuestas, ahora se encuentran trabajando para manipular los indicadores y lograr sus mismos propósitos.

Algunas de las secciones que destacan los elásticos y vagos términos estratégicamente colocados en la Agenda 2030 ONU, muestran cómo serán utilizados para avanzar en programas y prácticas que impactan negativamente en la familia, incluyendo falsos derechos LGBT, derechos de aborto y educación sexual integral (CSE).

Estos múltiples términos incluyen, por ejemplo:

Objetivo # 5.- “Adquirir igualdad de género y empoderar a mujeres y niñas”

El término “género” es usado para promover el reconocimiento de diversos géneros, “derechos transgénero” y otros ‘géneros’ diferentes, tales como los 50 géneros reconocidos en Facebook.

Objetivo # 4.-Término “Inclusivo”/”Inclusión”. “Asegurar educación de calidad inclusiva y equitativa y promover aportación de aprendizaje de por vida para todos.”

Estos términos se repiten en objetivos # 8 y #16.

Ambos términos aparecen 40 veces en la Agenda 2030 y 5 veces en metas y objetivos específicos. Mientras que la mayoría entendemos el término “inclusivo” como algo positivo, ésta es una palabra clave usada para promover derechos LGBT.

Existen varios más, tales como “libertades fundamentales” o problemáticas disposiciones sobre “discriminación” sin especificar cuáles, que incluyen los mismos controvertidos derechos LGBT.

Con respecto al aborto: SDG, Objetivo # 5.6, envía un claro mensaje para que el Fondo de Población ONU (UNFPA) utilice el término “derechos reproductivos” para presionar a los países a cambiar cualquier ley “restrictiva” del aborto. Esto abre la caja de Pandora para batallas legales y políticas relativas a la reproducción en países como el nuestro, en el cual como todos sabemos, ya estamos viviendo algunas de estas batallas.

Durante las negociaciones del documento SDG, un numeroso grupo de países apoyados por agencias ONU y activistas de derechos sexuales (ONGs) elaboraron una declaración colectiva haciendo un llamado sobre un objetivo de educación para el “acceso universal a la educación sexual integral” (CSE). Esta es el hilo conductor principal para la introducción de derechos LGBT y el aborto.

Este documento declarativo fue apoyado y firmado por México y otros países más (http://iglhrc.org/content/joint-statement-open-working-group-sustainable-development-goals-sdgs).

La “educación sexual integral” (CSE), constituye uno de los más agresivos ataques a la salud e inocencia de los menores, debido a que contrariamente a una educación sexual tradicional, CSE utiliza materiales explícitos para promoción de la promiscuidad y comportamientos sexuales de alto riesgo, mostrándolos a los menores como ‘saludables’ y ‘normales’.

Programas CSE usados en los países con varios nombres, tienen un enfoque obsesivo en enseñar a los niños menores cómo obtener placer sexual, tales como la masturbación, el sexo anal y oral y relaciones homosexuales. El fin principal de la CSE es cambiar las normas de género y sexuales de la sociedad, de tal modo que esta “educación sexual integral” podría ser llamada “educación de derecho al aborto, a la promiscuidad y derechos LGBT”.

Esto es confirmado de varios modos, tanto por un Relator Especial ONU, como por el Comité ONU sobre Derechos del Niño, que citan: “Los Estados Miembro deben proveer a los adolescentes, acceso a la información sexual y reproductiva…independientemente de su estado marital y antes de recibir el consentimiento de los padres” (Art. 3, 17 y 24 Convención de Derechos del Niño, CRC). Esto declara falsamente que los menores tienen derecho a “información de salud sexual y reproductiva” sin el consentimiento de sus padres.

La protección a la familia y su reconocimiento fueron dejados fuera de las negociaciones de la Agenda 2030, a pesar del apoyo que mostraron muchos países por la familia, entre los cuales México no se incluyó. Quienes no apoyaron la inclusión de la familia, fueron países partidarios de derechos LGBT para que se incluyeran “varias formas de familia”. De esta manera, una referencia a la protección de “la familia” siendo esta parte importante de contribución al desarrollo sostenible, finalmente fue removida del documento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible ONU (SDG).

Aquí tenemos una idea solamente, de cómo es conducido nuestro país y hacia dónde nos dirigimos en el ámbito internacional con respecto a nuestra “familia”, que ya está afectando en libros de texto, a nuestros hijos.

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Norma Mendoza-Alexandry es miembro SIGNIS México


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