Arturo Escobar, el fontanero del PRI y Peña Nieto, pareciera ser el "pájaro expiatorio" que servirá de botón de muestra para que el electorado empiece a creer que por fin el "nuevo PRI" ha llegado.

La exigencia del presidente de combatir la impunidad, para que los delitos no se queden sólo en capturas, en el momento en que Escobar tienen una orden de captura, ¿es acaso un mensaje lapidario para Escobar? ¿Qué hizo mal? o ¿qué dijo? para que de pronto, de manera sorpresiva para propios y extraños, le llegará la terrible noticia desde la PGR?

Al parecer los bajos servicios de este político al partido oficial, le serán pagados con una patada en el trasero que podría mandarlo directo al "bote".  De ser así con Arturo Escobar se cumplirá el refrán popular que reza así "El delito no paga" ¿A poco no?