Desde que San Juan Pablo II visitó México por primera vez se dió cuenta que a los mexicanos nos gusta mucho cantar y gritar. De eso se percató incluso cuando llegaba al lugar a donde debía pasar la noche, pues invariablemente escuchaba las "nochecitas" musicales" y las tradicionales "mañanitas". Con SS Benedicto XVI no fue distinto. También a él le tocaron sus nochecitas y sus mañanitas.

Seguramente al Papa Francisco le tocarán también sus respectivos conciertos nocturnos y matutinos, la duda es en que ritmo se los tocarán... ¿será al ritmo de un tango?