“En todos lados se cuecen habas” es una expresión popular que remarcaría el sentido de la frase evangélica “el que esté libre de culpa, que arroje la primera piedra". Este comentario viene a colación por la declaración reciente de José Antonio Meade, actual secretario de SEDESOL, quien afirmó que la sociedad mexicana está irritada y que los mexicanos deberíamos dejar el mal humor y reconocer que las cosas se están haciendo bien. El editorialista que cita las palabras de este funcionario, afirma que lo que irrita a los mexicanos es la corrupción.

El analista político enfoca sus comentarios a la corrupción de la clase política, sin embargo la corrupción como abuso de poder o mala conducta NO es algo que corroe sólo a los políticos. Hay abuso de poder y malas conductas en otros ámbitos de la sociedad. Sirva como botones de muestra la conducta de los padres que ayudan a sus hijos a evadir la responsabilidad de sus actos, facilitándoles la salida del país. O los empresarios que aceptan ser favorecidos por políticos encumbrados en licitaciones de dependencias gubernamentales. O los jueces que facilitan la salida de prisión de criminales, quien sabe a cambio de que. Lo cierto es que si la sociedad está irritada y lo está por la corrupción, la cura a esa irritación debería venir también de la propia sociedad (si es que al hablar de la sociedad se pone a parte al villano favorito: el político).

A muchos se nos da muy fácilmente el ver la paja en el ojo ajeno (la casita blanca, las fortunas mal habidas, los moches, las mordidas) y no ver la viga en el propio, pues como dice el dicho: “En todos lados se cuecen habas” ¿A poco no?


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