Con el caso de "Lady 100 pesos", el tema de la alternativa de los ciudadanos como antídoto para combatir los males que todos señalan del mundillo de la política, se vuelve a demostrar que no pasa de ser un buen deseo. La ciudadanización de instituciones o de ámbitos como la política no son garantía de mejora de estas y otras realidades.

Los "Lord ferrari", las "Lady profeco", las "Ladys-de-la-Roma", los "Mi-reyes", los "wanabi", no son sino expresiones de la naturaleza humana, que ponen a flote lo más horrendo de la gente. Por ello la "venta" que muchos hacen de la bondad implícita de las personas, sólo porque son pobres, de sector popular, ciudadanos, no políticos, etc. son falsas, porque al fin y al cabo todos participan de una misma naturaleza, que es propensa a caer en lo peor.

Lo deseable es que en medio de un montón de manzanas podridas, este tipo de formas de ser no contagie a los demás, porque de otra manera será muy difícil lograr cambios de fondo en México.

Germán Dehesa en su libro "Cómo nos arreglamos Prontuario de la corrupción en México", mostró que los males como la corrupción siempre tienen más de un responsable y de estas situaciones puede ser presa cualquier ser humano, pobre, clase mediero, rico o super rico. ¿A poco no?


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