Antes, cuando los niños éramos más inocentes, los papás nos asustaban con el clásico ¡Ahí viene el coco!. Al panismo dirigente muchas voces les han venido diciendo ¡aguas! ¡ahí viene el coco! y como buenos niños modernos eso ya no les asusta. Quisiera pensar que los líderes y dirigentes panistas se "echan" un clavado a ver que es lo que los editorialistas y analistas advierten como un peligro para Acción Nacional respecto a sus aspiraciones presidenciales en el 2018, si no es así querría decir que ya abordaron su propia burbuja para aislarse de la realidad, como lo hace buena parte de la clase política mexicana.

La ruda pelea que se ha desatado entre los aspirantes a la candidatura presidencial, junto con sus respectivas porras, lo único que presagia es un fuerte resquebrajamiento del PAN, lo cual daría como resultado un peligroso debilitamiento y que la posibilidad de volver a los Pinos se esfume entre los malos humores de los panistas enfrentados. Parece que nadie en este ambiente político ha escuchado alguna vez aquella máxima bíblica que dice: "todo reino dividido contra sí mismo perecerá".

Y ya que estamos inmersos en el ambiente del día de muertos podría decir que la "calaca" ya está viendo a quien de los 3 se puede "cargar" en esta contienda política. Muy probablemente todavía no suceda en este año y aún en el que está por llegar, pero si persisten en no ponerse de acuerdo -teniendo claro de que hay quien tiene mayor responsabilidad de hacer ésto- muy probablemente el desenlace es que la "huesuda" se cargue a los tres en sus aspiraciones y lo que es peor: que junto con ellos se cargue al PAN y entonces este sólo será un pan de muerto. ¿A poco no?

Va dedicada a los suspirantes esta calaca mexicana:

Vino la muerte huesuda por un niño,
un poblano y una dama enrebozada,
menudo chasco se llevó pues a ninguno encontró...

Muy enfadada exclamó ¡el otro año vendré,
a ver si por fin ya me los puedo llevar!

y chance hasta de pilón,
me cargue en ese jalón
a un partido azulón.