A Hillary le pasó lo que dice el dicho popular, del plato a la boca se le cayó la sopa y es que la señora Clinton ya saboreaba el exquisito plato del poder en la casa blanca.

¿Qué pasó con todas las encuestas que la daban por ganadora? ¿acaso se la “sopearon”?... los analistas tienen mucha tela de donde cortar, para entender en que se equivocó el equipo de campaña de la demócrata y ellos.

Pero no solo Hillary Clinton y los miembros del partido demócrata de Estados Unidos perdieron, junto con ellos se fueron al suelo un grupo muy nutrido de miembros de la comentocracia de todo el mundo y de México, los cuales simpatizaban con ella no solo en la forma, sino en el fondo. Por un lado se manifestaban pro Clinton en oposición al discurso antimexicano que todo el tiempo manejó Donald Trump (forma). Pero no solo era por eso, sino porque además comulgan con la agenda pro movimiento LGTB y pro abortista de la ex candidata demócrata (fondo).

En México fue evidente que diferentes actores públicos, tanto del medio de la comunicación, como del ámbito político eran claros promotores de la Señora Clinton.

En Televisa  fue notorio que sus conductores estrella y sus colaboradores de opinión eran entusiastas simpatizantes de Hillary. Esto se confirmó cuando en su transmisión especial de la elección del 8 de noviembre su ánimo fue pasando de una alegre seguridad en el triunfo de la demócrata, hasta un franco desencanto y desconsuelo al ir confirmandose la tendencia de triunfo de Donald Trump.

En el senado mexicano, varios legisladores y legisladoras se manifestaron públicamente a favor de la candidata demócrata, poniéndose incluso una playera de apoyo a Hillary Clinton, para que nadie dudara de su preferencia.

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