Como las gallinas, el secretario de Comunicaciones y Transportes del gobierno federal en cuanto empezó a hablar con la prensa sobre la tragedia del socavón de la carretera express de Cuernavaca, se dedicó a tirar tierra para todos lados, cargándole responsabilidades a todos... menos a sí mismo. Cuando se le cuestionó si renunciaría al cargo de secretario, respondió que solamente si se lo pedía su jefe y más tarde desde Los Pinos pareció resonar la típica frase: "¡No te preocupes... Gerardo!" cierto, que se preocupen los demás.