Las cuatro versiones de la vida es una dinámica, que se aplica en grupos de formación, para ayudarnos a tomar conciencia de como vemos la realidad, según nuestra propia óptica o como dicen "según como nos va en la feria". Dichas versiones son: la aversión, la subversión, la diversión y la conversión. Frente a la posible firma del Tratado Comercial México, Eu, Canadá, podríamos verlo con aversión, pensando que esto es malo, porque con ello le va bien al Peje de Gobierno o inventarnos cualquier idea loca para tratar de que eso no acabe de cuajar -lo cual de antemano sabemos que no podemos- o agarrar por el lado de la diversión y empezarnos a reír de los negociadores, por aquello que no les hayan salido tan bien. Déjenme decirles que en cualquiera de las tres anteriores versiones de la vida, estaríamos olvidando que, nos guste o no, estamos en el mismo barco que el inquilino de Palacio Nacional y... si él se hunde, nosotros nos iremos al fondo junto con la "mafia del no poder".

Entonces nos queda la conversión, que es la versión de la vida, que nos ayuda a ver más allá de nuestras fobias ideológicas y visualizar las cosas desde la óptica del bien común, por tanto, no podemos menos que alegrarnos por el logro de los legisladores demócratas de... los Estados Unidos, que de plano nos da a todos una bocanada de oxígeno. Luego entonces, a respirar tranquilos que el T-MEC esté a punto de concretarse, aunque sea por un pelito de rana calva.

La aversión y la subversión dejémosla a los expertos, que son los del equipo de la cuatro T y su tlatoani. Uno -el peje del ejecutivo- las saca todos los días a medios; los otros la aplican cotidianamente con su mayoría aplastante, tan aplastante que entre ellos mismos se aplastan. ¿A poco no?

@Tom_Pich