El cine es un medio muy potente para mover sentimientos y emociones, de tal manera que sus mensajes suelen penetrar en la mente del espectador sin mediar razonamientos sobre la veracidad de lo expuesto. La película de los dos Papas impactó en muchos católicos, logrando que tomaran como real una versión novelada de la relación entre el Papa Francisco y el Papa Benedicto XVI, que deja entrever el propósito de los realizadores de "vender" la imagen de un Pontífice arcaico y cerrado y otro moderno y abierto, ambos representantes de una Iglesia poco humanizada y otra muy humana y empática.

Lo mejor de la versión Netflix de ambos Papas sin duda es la interpretación que Anthony Hopkins y Jonathan Pryce hicieron del Papa Benedicto y el Papa Francisco. Lo demás es ficción en buena parte.

@Tom_Pich