"Dime de que presumes y te diré de que careces". Resulta que AMLO ha querido forjar un perfil de un líder que es parte del pueblo, una especie de Robín Hood o Chucho el roto y sólo porque es protestante, no creo que quisiera ser como un San Francisco, pero casi casi que sí.

Al "teacher" Joaquín López Dóriga se le volteó el "chirrión por el palito". Durante la quinta entrevista de Tercer Grado el pasado jueves 17 de mayo, tuvo la ocurrencia de querer evidenciar a "El Bronco" como el candidato de las ocurrencias -por aquello de mochar manos a los ladrones y azotar secuestradores- y el gobernador de Nuevo León con licencia, le reviró afirmando que el periodista también ha tenido ocurrencias "y nadie te critica", remató.

No debía sorprenderme pero, cuando oigo decir al propio AMLO que ganó el debate, le doy la razón a la gente de su equipo que le califica de terco y necio. Entre los análisis que se han hecho del debate, hay uno que es muy interesante: el de las expresiones corporales, que delatan lo que en realidad está pasando en el ánimo, en el interior de las personas. Es como un SÍ PERO NO, como cuando le pregunta uno a la esposa "¿qué tienes?", porque a la legua se le ve que está diferente... seria, triste, enojada y ella responde: "¡No tengo nada!".

Ya se daba por muerto a "El Bronco" y resultó el más "vivillo" de todos. Pues según los consejeros del INE -que terminaron muertos de coraje- el paquete de firmas del gobernador con licencia de Nuevo León, contenía firmas... ¡de muertos!, firmas duplicadas, y credenciales que no eran de elector, ¡Ni hablar!, el pedigri del bronco es sin duda alguna cien por ciento priista.

"Pues no llegué", "pues no cumplí", "Pues no se pudo", "pues no salió", son todas, hipotéticas respuestas que AMLO podría dar ante diversas promesas que no pudiese cumplir, en el hipotético caso de que llegue a ser presidente.