En medio de la crisis que ya ha empezado, el presidente ha tomado para explicar porque ya estamos en el hoyo una fábula, la de la "gallina de los huevos de oro". Desde mi punto de vista, peor ocurrencia no pudo tener, pues sumido como está en la falta de credibilidad de cuanto dice, ahora nos sale con un cuento, ¡otro más! dirán muchos de los analistas que publican en los medios nacionales, y es que si bien es cierto que la "gallina de los huevos de oro" (PEMEX) está seca, es un cuento decir que "se nos secó".

Quizá algo que el presidente debería contarnos -más allá de cuentos y fábulas- es la verdad sobre los que se quedaron con los huevos de oro. Sin embargo, aun cuando lo hiciera, nos quedaría la terrible duda, si se atrevería a decir la "neta" del planeta o como lo ha hecho con este tema del gasolinazo, con gallinacea gracia echaría tierra para todos lados, haciendo honor al dicho que dice: "hágase la voluntad de Dios en las mulas de mi compadre" en lugar de decir "todos coludos o todos rabones" ¿A poco no?

Nos "llueve sobre mojado". Ya nos habían advertido que el año 2017 sería un año difícil, en palabras del gobernador del Banco de México "una pelicula de terror". Y todos sabemos que, para nuestro infortunio, la función ya empezó.

A todos los males que nos aquejan en el interior se suma el enorme riesgo que significa Donald Trump y su malísima voluntad hacia México, a tal grado que en lugar de decir que "AMLO es un peligro para México" hay que decir: "Donald es un peligro para México".

Nos llueve sobre mojado y tan desprotegidos estamos que ni paraguas ni pararayos tenemos, y vaya que nos va a caer una tromba y no pocos rayos. Paraguas y pararayos quedeberían de ser una clase política y gobernante con ideas claras para superar las crisis que enfrentamos, en un lugar de eso tenemos en la punta de la pirámide a un presidente que riendo, nos sigue contando y citando cuentos, como el último que se le ocurrió para explicar tan delicada situación que vivimos: el cuento de la GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO. Haría bien en completar dicha fábula y decirnos quién se quedó con los huevos de oro, aunque para eso hacen falta muchos... y no de oro precisamente ¿a poco no?

Al terminar este año tenía la tentación de volver a ponerme en crítico... pero después de algunas palabras escritas, decidi darle con el cursor para borralas y desearles simplemente ¡Felíz Navidad! y si se puede ¡Un próspero año nuevo! Y recuerdenles a sus seres queridos que "Santa" y el arbolito no son el corazón de la Navidad (¡perdón, no lo pude evitar!). El corazón de la Navidad es EMMANUEL, el Dios con nosotros, a quien pido les traiga bendiciones, armonía, paz, y mucha energía para "darle" pa' delante en el año por venir.