En varios estados estamos nuevamente inmersos en las campañas políticas. Es tiempo de "ponerse la pila", de "conectar el cerebro", de "que nos gire la ardilla" o de "echarle coco". Porque los ciudadanos estaremos bombardeados por la propaganda política de los y las candidatas. Y entre tanto "bla-bla-bla" habrá que distinguir las propuestas que son verdaderamente viables, o sea, que no sean "choro", como dicen mis nietos.

Los "erizos liderzuelos sindicatus" son una subfamilia de animales políticos cubiertos de púas; pertenecen al orden "Ladronis encubiertus". Aunque al principio eran considerados del orden de los defensores de los trabajadores, hoy en día esa clasificación es totalmente obsoleta y falsa.

En el tema de la construcción del muro, la tinta se le ha cargado al alocado presidente de EU, Mr. Donald Trump. Todos los sectores de México están empeñados en ver como se le hace para que nuestros compatriotas migrantes no sean expulsados por Trump del país vecino. Todos estamos preocupados de que este señor cumpla su amenaza de poner a todos los indocumentados de regreso a México y no es para menos, pues si para los que estamos aquí la situación ya se nos ha puesto de color de hormiga, ¿qué haríamos con tanto compatriota nuestro que precisamente se fue por aquí no tenía "chance" de trabajar y ganar un salario digno para vivir mejor junto con sus familias?.

Por todo el mundo se han alzado voces en contra de la acción del presidente de los Estados Unidos en contra de los migrantes indocumentados... y no les falta razón, pero ¿qué no sería mejor que nuestra clase política se ocupara mejor de poner las condiciones para que no haya más gente que se quiera ir porque en México nomás no han podido "ver la suya"? ¿no sería mejor que todos los sectores nos ocupáramos de construir puentes de progreso, vida digna y justicia social, para que los migrantes le pintaran "caracolitos" a Donald Trump y regresaran a vivir bien en su propia patria?. Construyamos puentes, de aquí para allá y de allá para acá. ¿A poco no?

En medio de la crisis que ya ha empezado, el presidente ha tomado para explicar porque ya estamos en el hoyo una fábula, la de la "gallina de los huevos de oro". Desde mi punto de vista, peor ocurrencia no pudo tener, pues sumido como está en la falta de credibilidad de cuanto dice, ahora nos sale con un cuento, ¡otro más! dirán muchos de los analistas que publican en los medios nacionales, y es que si bien es cierto que la "gallina de los huevos de oro" (PEMEX) está seca, es un cuento decir que "se nos secó".

Quizá algo que el presidente debería contarnos -más allá de cuentos y fábulas- es la verdad sobre los que se quedaron con los huevos de oro. Sin embargo, aun cuando lo hiciera, nos quedaría la terrible duda, si se atrevería a decir la "neta" del planeta o como lo ha hecho con este tema del gasolinazo, con gallinacea gracia echaría tierra para todos lados, haciendo honor al dicho que dice: "hágase la voluntad de Dios en las mulas de mi compadre" en lugar de decir "todos coludos o todos rabones" ¿A poco no?

Nos "llueve sobre mojado". Ya nos habían advertido que el año 2017 sería un año difícil, en palabras del gobernador del Banco de México "una pelicula de terror". Y todos sabemos que, para nuestro infortunio, la función ya empezó.

A todos los males que nos aquejan en el interior se suma el enorme riesgo que significa Donald Trump y su malísima voluntad hacia México, a tal grado que en lugar de decir que "AMLO es un peligro para México" hay que decir: "Donald es un peligro para México".

Nos llueve sobre mojado y tan desprotegidos estamos que ni paraguas ni pararayos tenemos, y vaya que nos va a caer una tromba y no pocos rayos. Paraguas y pararayos quedeberían de ser una clase política y gobernante con ideas claras para superar las crisis que enfrentamos, en un lugar de eso tenemos en la punta de la pirámide a un presidente que riendo, nos sigue contando y citando cuentos, como el último que se le ocurrió para explicar tan delicada situación que vivimos: el cuento de la GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO. Haría bien en completar dicha fábula y decirnos quién se quedó con los huevos de oro, aunque para eso hacen falta muchos... y no de oro precisamente ¿a poco no?