Peregrinos en Alegre espera

Sin lugar a dudas, el momento más importante de la Jornada Mundial de la Juventud es la Vigilia de adoración con el Santo Padre, que culmina con la misa de envío, que será el último evento multitudinario en la JMJ Panamá 2019.

La vigilia comenzó 18:30 con el ingreso del Santo Padre en el parque San Juan Pablo Segundo, ubicado a unos 15 kilómetros de la zona centro de la ciudad de Panamá. Los peregrinos comenzaron a llegar a este recinto muy temprano, algunos desde las 8:00 am aunque el parque abrió sus puertas a las 12:30.

La mayoría de los presentes en la vigilia peregrinaron a pie desde la ciudad en un recorrido de entre 11 y 15 kilómetros (dependiendo del punto de partida) y una duración promedio de 4 horas. Ya desde muy temprano se prepararon para pasar la noche en este lugar y esperar la misa del domingo, instalaron tiendas de campaña y bolsas de dormir.

María, la influencer de Dios

“La joven de Nazaret no salía en las ‘redes sociales’ de la época, no era una “influencer”, pero sin quererlo ni buscarlo se volvió la mujer que más influenció en la historia” Dijo el Santo Padre a los cerca de 600,000 presentes.

Durante esta JMJ ha quedado patente el papel central de la Virgen María, y desde el lema “He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra” el Santo Padre ha recorrido en sus mensajes un itinerario acerca del ‘sí’ de María, un sí que en sus palabras “fue una cosa distinta a una aceptación pasiva o resignada (…) fue el ‘sí’ de quien quiere comprometerse y arriesgar, de quien quiere apostarlo todo”.

Decir ‘sí’ al señor es animarse a abrazar la vida

Para el Santo Padre, “animarse a abrazar la vida como viene con toda su fragilidad y pequeñez” es una expresión fundamental del sí de María, expresión que tiene un gran alcance en la vida del cristiano: “Abrazar la vida se manifiesta también cuando damos la bienvenida a todo lo que no es perfecto, puro o destilado, pero no por eso menos dignos de amor”. Invitó a reflexionar acerca de cómo tratamos, por ejemplo, a los discapacitados o a los migrantes.

Ante la dificultad que podamos tener de entender el amor de Dios, el Papa dice: “¡Qué regalo es saber que tenemos un Padre que nos abraza más allá de todas nuestras imperfecciones! ¡El primer paso es no tener miedo de recibir la vida como viene, abrazar la vida!”

El Santo Padre señaló los peligros de la cultura del abandono y de la faltad  de consideración: “sin comunidad y sin familia al final del día nos sentimos vacíos y terminamos llenando ese vacío con cualquier cosa. Porque ya no sabemos para quién vivir, luchar y amar”.