Ciudad de México, 19 de septiembre de 2020.- Frente a la crisis por la pandemia de Covid-19 resentida en nuestro país, y con la decidida participación de católicos de México, España, Estados Unidos, Canadá, Argentina, Colombia y Perú, entre otras naciones de Hispanoamérica, se realizó a través de redes sociales y con la transmisión desde la Ciudad de México, la primera Peregrinación Internacional virtual a la Basílica de Guadalupe, encabezada por Monseñor Alejandro Aguilar Ledesma, Presidente de la Comisión Episcopal para los Laicos y Obispo Auxiliar de Morelia, donde a pesar de todas las pruebas y dificultades, se destacó el papel evangelizador de la Iglesia y la importancia de no interrumpir esta misión, a pesar del cambio de los métodos y los modos.

Después de rezar el Santo Rosario, en honor a nuestra Madre la Siempre Virgen Santa María de Guadalupe, 489 años después de la aparición de su imagen a Juan Diego en el Cerro del Tepeyac, el 12 de diciembre de 1531, monseñor Aguilar Ledesma advirtió: “La Iglesia evangeliza o deja de ser iglesia”, por lo que conminó a los católicos laicos reunidos virtualmente a través de las redes sociales en esta ocasión: “estamos llamados a ser testigos de Cristo en el mundo”. Ese es nuestro orgullo, unidos a los pies de la Guadalupana. Resalto el papel de discernimiento de los católicos laicos ante los nuevos retos y su unidad para trabajar y superarlos.

“Para seguir a Jesús, no hay escalafones, nadie es superior o inferior a otro”, reflexionó Aguilar Ledesma, al recordar estamos aquí, por amor a nuestra Madre la Siempre Virgen Santa María de Guadalupe, a sus pies, dispuestos a trabajar por lo que nos ha pedido, no sólo su casa, esta Basílica de Guadalupe, sino esta Nación mexicana, que la observamos destruida, en el terreno económico, político y social, así como en el sanitario. Pero, dijo, estamos dispuestos a responder al llamado del Señor, prestos a trabajar, a reconstruir a nuestro país, a transmitir el Evangelio, a seguir sus principios, particularmente con los más pobres. Venimos, recalcó, a expresarle nuestro amor a nuestra madre. “No estamos solos, tenemos muchos hermanos (...) Llevemos esto en nuestro corazón. Tenemos un solo Dios y padre, que nos invita a trabajar en su Iglesia”… Construyamos nuestra nación mexicana, exhortó.

A los lacios de México, España, Canadá, Estados Unidos y todas las naciones de Hispanoamérica, les pidió: “Hermanos laicos, no tengamos miedo de tocar la carne de nuestros hermanos, que sufren, que son vulnerables, víctimas de la violencia o la pandemia. Nosotros generosamente trabajamos en su viña”. Les pidió orar porque el Señor aleje de nosotros este azote de la pandemia, por que guíe a nuestros gobernantes, porque proteja a nuestras familias, que nos ayude a ser solidarios, y a reactivar nuestra creatividad pastoral.  Y, sobre todo, a pedir perdón por nuestros pecados.

Antes, Monseñor Salvador Martínez Ávila, Vicario Episcopal y Rector de la Basílica de Guadalupe, destacó la parábola reseñada en el Santo Evangelio, según San Mateo, en relación al propietario de un viñedo que contrata trabajadores a diferentes horas del día, y a todos les paga completo su salario. Aseguró que el Reino de los Cielos es semejante a lo que enseña el propietario del viñedo: “Los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos”. Resaltó que no importa cuando se reciba el llamado del Señor, la recompensa, el Reino de los Cielos, será igual para todos.

La primera parte de esta peregrinación virtual impulsada por Jorge Rivera, presidente nacional de Movimiento Testimonio y Esperanza, estuvo coordinada con la ayuda de los comunicadores católicos Lucero Velasco y Celeste Rubí Luna Becerril. A estos esfuerzos se sumó también SIGNIS México, encabezado por Ricardo Cruz y Carlos Valles Ayoub.