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Hace unos buenos años, conocí en Monterrey a un grupo de cubanos, que habían sido contratados por el INJUDE, como entrenadores de diversas disciplinas deportivas. Hice amistad con una de ellos, entrenadora de gimnasia infantil femenina, pero que era doctora en letras. Con ella podía conversar. Lo que me dijo orgullosa fue: “nosotros somos dólares para Cuba”.

No, no me refiero a los bebés. Aunque toda mamá y papá conoce muy bien el poder que tiene el pequeñuelo, totalmente indefenso, pero muy capaz de obtener exactamente lo que quiere con un poco de llanto, una cara de tristeza o una sonrisa. No, me refiero a la Sociedad, me refiero a la Economía, me refiero a los que Václav Havel llamaba “los sin poder”.

No cabe duda en la pandemia del COVID 19 le ha convenido al gobierno para posponer algunos temas que ya se estaban saliendo de la agenda del poder ejecutivo. Tal vez por eso se dijo la frase que pasará a la historia de que la pandemia “nos vino como anillo al dedo a la cuarta transformación”. Y es cierto: la pandemia les ha convenido en este aspecto. Un ejemplo: en las primeras semanas de marzo tuvimos la muy exitosa campaña del “día sin mujeres”, denostado en medios y en declaraciones públicas por los adherentes al Sr. Presidente. Sin un apoyo mayoritario de la sociedad, las mujeres lograron una de las manifestaciones más exitosas en la historia de México. Un tema que no se ha vuelto a tocar desde los primeros casos del coronavirus. Pospuesto, pero no resuelto.

El gobierno federal, con fecha 30 de marzo de este 2020, ha expedido acuerdos para proteger a la población del contagio del Coronavirus Covid-19. Para el caso, se publicaron “Medidas de Seguridad Sanitaria”, y en ellas se “exhorta” a la población, a “cumplir resguardo domiciliario corresponsable”, entendido como “la limitación voluntaria de movilidad”, y a quedarse en casa.

Es una cosa rara el odio. Algo que se siembra en el corazón, se alimenta con recuerdos, se incrementa con resentimientos    y que, en el extremo, puede llevar a la destrucción del odiado. Y a la destrucción del espíritu del odiador.