Cuando se hizo pública la reducción propuesta de presupuesto para la UNAM, la UAM y el IPN, hubo un gran disgusto popular, no solamente de los afectados. Se le veía como un atentado contra la educación superior.

Un día antes de la gran manifestación programada, López Obrador dijo que era "un error" que se corregiría. Pero no era un error, se hizo con plena conciencia de lo que se hacía; no es creíble que los funcionarios que prepararon la iniciativa fueran tan tontos. No, lo razonable es pensar que ese y muchos otros "errores" fueron pensados y aceptados con toda conciencia, aunque perversamente.

Las quejas y reclamos sobre las partidas que afectan dependencias federales y ciertas programas, entidades federativas y municipios, son abrumadoras, y con justas razones. No es solamente que les corten recursos, sino que, además, contradicen descaradamente ofrecimientos de campaña y del periodo de transición. Amlo ofreció ciertas cosas, y su gente programa otras y las presenta en nombre del presidente.

No es tampoco creíble que el propio López Obrador no tuviera conocimiento de esos "errores", de al menos las grandes partidas que se asignan en los diversos renglones de gasto. Y si no lo tenía, peor todavía. Mentir sobre las ofertas hechas, y asignar recursos con fines populistas, por un lado, y de venganzas políticas contra estados que no son gobernados por sus incondicionales, es una suma de grandes torpezas. Dejar sin recursos o disminuirlos gravemente en renglones importantes, críticos, no es por "error", es por torpeza política.

Aunque Morena tiene suficientes votos legislativos para aprobar lo que se les pegue la gana del presupuesto de egresos, y de la ley de ingresos, no pueden librarse de las manifestaciones de indignación popular de quienes se ven afectados y de proyectar una pésima imagen.

El presupuesto de egresos no obedece, en gran parte, a criterios técnicos, es una enorme manifestación de una mezcla de incompetencia, falta de criterios, intentos de ganar imagen por medidas populistas y venganzas contra opositores de Amlo y Morena.

Presentar ambas iniciativas, sobre ingresos y egresos de la federación a última hora, bien puede interpretarse de dos maneras, una es por incompetencia administrativa y otra para forzar su aprobación por terminarse el tiempo del periodo de sesiones. Lo más probable es que sea por ambas causas.

Así, no se trata en el proyecto de presupuesto de egresos de uno o varios "errores", sino de una suma de torpezas políticas, administrativas, sociales y económicas. Y la iniciativa de ley de ingresos también incluye otros más "errores", pero errores torpes de criterio de gobierno. Y aunque los paguen en imagen política, quien sufrirá las consecuencias de esas necedades es México, la ciudadanía.

@siredingv


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