Como ya he comentado en estos medios, la confianza es fundamental para la sociedad. Para que una nación funcione, la confianza es todo o casi. Para el éxito de un gobierno, la sociedad debe confiar en sus gobernantes. La economía se estanca cuando los actores económicos no confían los unos en los otros, en sus gobernantes o en las leyes y el modo como se hacen cumplir. La solidaridad social se agota cuando no hay confianza de unos con los otros.

Esto viene al caso con el tema del robo de combustible, el muy mencionado “huachicoleo”, término que no aparecía en los medios hace dos o tres años y que era poco conocido por el gran público. Tema que salió a la palestra política hace poco. Se habló de mejor vigilancia, de dejar de agregar algún compuesto necesario para la gasolina y agregarlo en los centros de abasto, para hacer que fuera un producto útil. Procedimientos sobre los que después no se volvió a informar.

Recientemente, el gobierno de MORENA anunció una nueva estrategia para acabar con ese robo que cuesta a PEMEX una gran cantidad de recursos y al Gobierno una gran parte de sus impuestos. Básicamente se anuncia la intervención militar en el control de la distribución y la suspensión temporal del transporte de los petrolíferos mediante ductos.

En unos cuantos días empieza a haber falta de gasolina en los expendios de varios Estados. El gobierno responde a las quejas diciendo que no hay desabasto, sino fallas en la distribución. Lo cual, para la mayoría de los usuarios sonó a una afirmación capciosa. Cierto, no hay desabasto en los depósitos de PEMEX, pero sí en los tanques de las gasolinerías y, más importante, en los tanques de los consumidores.

En lugar de reconocer la falla de comunicación, las autoridades reaccionan echándole la culpa a la prensa por crear el pánico y a los propios consumidores por no tener serenidad. ¿Usted cree que buscar otros responsables es el modo de crear confianza? Yo lo dudo. Pocas horas después la jefa de la Ciudad de México dice que no hay desabasto en la Ciudad, mientras los automovilistas pueden ver con sus propios ojos las colas en los expendios y las gasolinerías con letreros anunciando que no tienen gasolina. Otra vez, exactamente lo contrario de lo que se requiere para generar confianza. Al día siguiente la Doctora tuvo que reconocer que más de 100 gasolinerías estaban afectadas, la cuarta parte de las existentes en la CDMX.

El día 9, el presidente pide a la población que tenga serenidad y sentido común. Bien hecho, pero no logra que eso remedie las colas en las gasolinerías en varios estados incluyendo la CDMX. La ausencia y el silencio casi total del agrónomo a cargo de PEMEX no contribuye a que se recupere la confianza.

Es claro que 30 millones de votos no se están traduciendo en confianza de una parte importante de la población. Nuestro presidente genera confianza a una parte de la población, pero muchos votaron por él porque su desconfianza en sus opositores fue mucho mayor que la que le tenían a AMLO.

Y, en todo caso, la confianza en el presidente no se traduce en automático en confianza a sus colaboradores. Eso no lo han entendido muchos que creen que gozan de la misma confianza y el mismo carisma de su jefe. Claramente, no creen que necesitan ganarse la confianza de la sociedad.

La confianza no se pide. Se gana. Con mucha dificultad. Y se pierde fácilmente. Es una pena que el manejo de este tema haya sido tan deficiente. Este gobierno, como cualquier otro necesita de la confianza de la sociedad. La nación tiene grandes retos que resolver. Para resolverlos, necesitan de toda la sociedad, no solo de 30 millones de votos de hace seis meses. Continuar la polarización, seguir insultando a los que opinan diferente, cerrándose a otras opiniones no es el modo de ganarse la confianza. Por el bien de todos, necesitamos recuperar la confianza de unos con otros.

@mazapereda


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