Al preguntar a un amigo piloto (exmilitar) experto qué opinaba sobre el helicopterazo en Puebla, en donde fallecieron Rafael Moreno Valle y su esposa Martha Erika Alonso, me dio una respuesta sorprendente, más o menos con estas palabras: “me preocupa mucho a lo que puede llegar la maldad humana”.

Es decir, y así continuamos conversando en la reunión en la que estábamos, que no fue un accidente, sino que la caída de la aeronave fue provocada. Nos dio algunas explicaciones técnicas sobre por qué no pudo desplomarse cabeza abajo, en una simple caída por falla mecánica que detuviera las turbinas del rotor. Coincidíamos en el probable sabotaje.

Su opinión concuerda con otras de que un helicóptero no se desploma, algo que había escuchado años atrás, como pasajero de un pequeño helicóptero, de parte del piloto con el que conversaba mientras volábamos.

Sus comentarios coincidieron con los del otro amigo piloto (civil) a quien anteriormente también había consultado (y publicado), alguien con experiencia en pilotear helicópteros, y cuya opinión transcribo enseguida.

Le hice esta consulta: “Jorge ¿tienes ya algún comentario sobre el helicóptero accidentado en Puebla?”

Su respuesta por escrito: “Estimado Salvador, yo piloté helicópteros hace años, e hicimos pruebas apagando el motor y es muy difícil que se desplomen, ya que cuentan con un embrague automático y las propelas se liberan y el helicóptero planea y cae suave. Solo el piloto sabe lo que pasó.”

“El embrague entra instantáneamente a cualquier altura. Se pueden estrellar, pero no desplomarse. Si el rotor de cola fallara por alguna razón mecánica es muy difícil controlarlo. Pero no desplomarse.” En una reunión posterior abundó sobre estos conceptos.

¿Se puede afirmar categóricamente que la caída de ese helicóptero en Puebla, fue un homicidio premeditado? No, pero las sospechas de que así fue tienen mucho sustento, técnicamente hablando. Pienso que a quienes más puede interesar que se aclaren las causas del suceso, fuera del país, es a los fabricantes del helicóptero y de las turbinas.

Con estos y otros antecedentes, debo comentar que, si efectivamente se trató de un asesinato, en especial con fondo político, es probable que se le den largas a la “investigación” y que hasta nunca se aclare lo que realmente ocurrió. No sería la primera vez que muertes, crímenes, de personalidades políticas. Quedaran en entredicho, sin ser aclaradas. Habrá que esperar.

@siredingv