Hasta el dictador norcoreano le ha dado correctamente la espalda a Nicolás Maduro, pues su conducta violatoria de la ley y los derechos humanos, es inaceptable. Pero López Obrador, que por cierto se refiere a sí mismo como ganso (ya le gustó), sigue apoyando a Maduro, bajo una infantil oferta de neutralidad, por la anacrónica “Doctrina Estrada”, ahora aplicada con calzador en la política diplomática mexicana frente a Venezuela.

Los acontecimientos recientes en Venezuela hacen insostenible una posición supuestamente neutral, de no inmiscuirse en otro Estado, emitiendo opiniones, mientras que, por cierto, sí opina el Ganso sobre la política interna de los Estados Unidos. Tiene que opinar sobre los sucesos venezolanos, y de alguna manera, va teniendo que hacerlo, quiera o no.

La terrible violencia oficial de Maduro contra quienes intentaron meter al país la ayuda humanitaria de los Estados Unidos desde Colombia, ha obligado al canciller Ebrard a manifestarse en contra de esa violencia, pero sin mencionar que la misma, los asesinatos, la destrucción de camiones con ayuda humanitaria, los ataques contra la población, con balas reales y de goma y gases lacrimógenos, todo ello es unilateral: el gobierno y sus milicias contra una indefensa población civil.

Al solicitar el gobierno mexicano que se detenga la violencia, quiera o no, se lo está pidiendo a Nicolás Maduro, pues la violencia es suya. Pero cobardemente, el gobierno morenista no ha tenido valor para condenar esa violencia oficial contra los venezolanos.

Nicolás Maduro y sus compinches insisten en rechazar la ayuda humanitaria, diciendo que Venezuela no la necesita, pero al mismo tiempo, está aceptando ayuda humanitaria de Rusia y China. Han descalificado groseramente la ayuda de Estados Unidos diciendo que “está envenenada” o que son desechos, cosas imposibles de demostrar.

Pero se presentó algo crítico. Maduro aceptó ser entrevistado por el periodista de Univisión, Jorge Ramos (a quien por cierto no se le puede considerar como pro-Trump, no se quieren). Pero como al exchofer de autobús, Nicolás Maduro, no le gustaron las preguntas de Ramos, y en especial un video que gente comiendo de la basura, ordenó que se suspendiera la entrevista, que se retuviera ilegalmente al entrevistador y su personal de Univisión, y que se les decomisaran sus equipos, en especial el material grabado. Finalmente, los dejaron ir sin el material grabado.

Esta vez Ebrard no pudo hacerse pato, y tuvo que manifestar a Maduro la posición mexicana, y tuiteó que: “El gobierno de México ha manifestado al de la República Bolivariana de Venezuela su preocupación y protesta por lo ocurrido en el palacio de Miraflores (sede de la presidencia en Caracas) hoy a Jorge Ramos y su equipo”, y aclara en el mismo tuit que “Peniley Ramírez de Univisión nos acaba de comunicar que han sido liberados”.

La crisis alimentaria y médica de millones de venezolanos, es innegable, y Maduro y su gobierno están impidiendo que otras naciones colaboren con miles de toneladas de ayuda humanitaria. Llegó al extremo de cerrar las fronteras con Brasil y Colombia para que la ayuda internacional no pudiera ser ingresada a territorio venezolano.

No, ya Amlo, el Ganso, no puede hacerse pato antes las graves violaciones a los derechos humanos de los venezolanos, llegando, una vez más, al extremo de asesinar impunemente a manifestantes desarmados. Lamentablemente, la crisis continuará, con las lógicas protestas civiles, y los crímenes del gobierno maduristas seguirán. Y México tendrá que sumarse a la mayoría de países que no aceptan a Nicolás como dictador criminal, pidiendo un cambio democrático.

@siredingv