Como lo expliqué en mi artículo anterior, combatir la desigualdad es el común denominador que aglutina a la mayoría de quienes abanderan esa entelequia que llaman la “4a transformación”. El grave problema de la 4T es que gobierna más con la retórica que con la realidad. La demagogia es más emoción que razón, por lo mismo, su lucha contra la desigualdad se ha convertido en realidad en una lucha contra el privilegio, más una revancha social, que una búsqueda seria de mecanismos y herramientas para repartir mejor la riqueza. Cuando un gobierno empieza una persecución contra un sector de la sociedad, ya sea por su condición étnica, de creencia, de clase o de militancia política, eso, tarde o temprano, acaba trágicamente. Nuestro gobierno está iniciando una persecución contra un sector social al que identifican con el privilegio. Las revoluciones ---y la 4T pretende serlo--- siempre tienen un grupo social al que dirigen su ira, culpándolos de los grandes males nacionales, con ello, justifican la destrucción de todo para construirlo de nuevo, que es el propósito de toda revolución.

En la 4T hay muchos que tuvieron una formación doctrinaria stalinista y maoísta, abrevada en las universidades públicas donde estudiaron o en los viejos partidos de izquierda donde militaron. Eso hace que culpen a las élites de la desigualdad social. O sea, no sólo a las élites económicas, sino a las élites de cualquier tipo. Dado que en el siglo XXI la lucha ya no es contra el sistema económico, esto es, el capitalismo, la lucha es entonces contra el sistema social. El capitalismo se vuelve injusto cuando es un capitalismo de “cuates”, de mafias, es decir, el “crony capitalism” contra el que están los grandes teóricos actuales de la desigualdad. Los teóricos de la 4T, confundidos por sus orígenes marxistas y maoístas, piensan que el “cronysm”, al que se refieren Krugman, Stiglitz o Piketty, alude a las élites de cualquier tipo, a todo grupo de privilegio. Y en su misma confusión, identifican al privilegiado con el burgués. Por lo tanto, fieles a la tradición maoísta, su lucha también es cultural, contra la mentalidad burguesa. Cuando hablan del “fifí”, en realidad se refieren al viejo concepto de “burgués”.

Esta confusión es peligrosa porque no se remiten al privilegio para la inversión y el financiamiento al que se refieren los economistas ya mencionados, sino que lo amplían a su discreción. Su concepto confuso e incauto de privilegio va desde quien viaja: por ello el presidente no va al extranjero, por ello se canceló el nuevo aeropuerto, se vendió el avión presidencial y las naves aéreas del gobierno y se prohibió viajar a los científicos. Recientemente AMLO declaró que el sargazo no es un problema grave. Esto, porque afecta a los turistas solamente, a los extranjeros y mexicanos “ricos” que viajan a esas playas; por eso desapareció Proméxico, por ello el turismo no es prioridad de este gobierno. Privilegiado es también quien tiene una preparación académica, por ello AMLO ha criticado fuertemente a quienes ostentan títulos, diciendo que entre más tienen, más corruptos son, peor si estudiaron en el extranjero. Por eso hay una campaña de linchamiento mediático contra las universidades privadas e infames recortes a los centros de investigación autónomos, aún públicos (CIDE; Mora, CINVESTAV, Conacyt, etc…). No va todavía contra las universidades públicas, pero irá. Por ello anuncia la creación de 100 nuevas universidades, creará su propio sistema de educación superior donde la importancia no estará en la preparación académica, ni en la titulación, sino en la concientización y la formación de la “nueva cultura”, como en la Universidad de la Ciudad de México que creó. Por todo esto, la ciencia y la cultura no sólo no son prioridad de su gobierno sino, con tufo maoísta, objetos de demolición.

Cualquier institución de excepción, por su calidad y prestigio, es un centro amenazante para la 4T. Por tanto, en el sistema de Salud intentan mermar o hasta desaparecer a los Institutos especializados como Nutrición, INER, Cancerología, Cardiología, Pediatría, etc… Por ello, han disminuido los salarios o despedido a los empleados y funcionarios más técnicamente especializados del gobierno, por eso quitan las becas para la cultura y recortarán hasta la inanición a las instituciones artísticas. Porque su lucha es cultural y las huestes de la “nueva cultura” serán los “ninis” y los beneficiarios de las becas clientelares que reparta sólo y directamente este gobierno, con un censo hecho, no por el INEGI, sino por huestes del partido gobernante; más maoísta no podría ser, quien no ve, es que no quiere ver. Los centros autónomos del Estado, de excelencia técnica, donde se ganan buenos salarios, son su villano favorito: INEGI, IFETEL, Comisión de Hidrocarburos y Reguladora de Energía, INAI, INE, COFECE, CNDH, etc., porque, a la vez que son centros de privilegio, por los altos salarios, ahí irradia la vieja cultura neoliberal, fifí, y estorban al poder hegemónico. Igualmente, las becas al extranjero se cancelarán porque son doblemente peligrosas para la “nueva cultura” de la 4T, implican posgrados en centros neoliberales (cartas de privilegio) y viajes, otro temido privilegio.

Las ONG´s son otro espantajo para el morenato. Son privilegiadas porque medran de los recursos públicos y responden a intereses privados. Su labor humana es secundaria, el interés político es lo importante para la 4T. Se desmantelan programas de gobierno, aunque hayan probado su efectividad, como el de las guarderías o PROSPERA, porque fueron implementados por el PAN, sin importar la labor social que representan. La Policía Federal tenía áreas de excelencia, pero la creó un gobierno del PAN y la calidad y la excelencia son enemigos culturales de la 4T, por ello se desmanteló y sus áreas de inteligencia y la de secuestros desaparecen. No importa la seguridad del país, importa quitar privilegios, porque se estaba consiguiendo mejorar los salarios y condiciones laborales de esas áreas especializadas. Y el mensaje político: a esos policías se les trata mal y el nuevo director de migración dice que eran fifís porque dormían en hoteles, sin recaer en que, por ser una policía relativamente nueva, no tenía cuarteles en todo el país como los tiene el ejército.

Este es el itinerario de la demolición institucional de la 4T, hasta ahora. Las marchas con demandas dispersas, sin liderazgos claros y una narrativa coherente, no llevarán a nada. La alarma está encendida y parece que aún no la escuchamos.