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En los relatos de las guerras púnicas, Tito Livio expone el diferendo que los jueces de Cártago tuvieron con el estratega militar y jefe magistrado electo Aníbal hace 2 mil 200 años. El historiador refiere que el general acusó públicamente a los jueces “cuya demasiada soberbia y riquezas eran tan desordenadas que, por causa de ellas menospreciaban las mismas leyes”.

El tema de hace poco más de una semana ha sido el conflicto entre MORENA y el Consejo de la Judicatura Federal. El asunto: la resistencia de los jueces a acatar la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos que ha generado, de acuerdo con los medios, una gran cantidad de peticiones de amparo contra la misma. Particularmente, de parte de los jueces que alegan que la misma es anticonstitucional y que va contra la división de poderes.

Fijar la remuneración “adecuada” a cualquier trabajo personal, sea en el medio privado o en funciones al servicio del Estado, no puede ser consecuencia de un capricho, debe ser resultado de un estudio técnico. Y para eso, las ciencias de la administración, desde hace muchos decenios, tiene los recursos técnicos bien probados para hacer evaluación de puestos y fijar la remuneración adecuada.

Todo, por así decirlo, empieza mal con este nuevo gobierno de Andrés Manuel. Gabinete incluyendo personas incapaces, indeseables, con pocos que se salvan. El amiguismo a todo lo que da. Promesas incumplibles, por absurdas o porque no alcanza el dinero… gobierno que no muestra tener rumbo, basado en ocurrencias, en caprichos y, sobre todo, mostrando un enorme desconocimiento de cómo se gobierna a un país.

Después de escuchar los dos discursos del Presidente Andrés Manuel López Obrador, en el Congreso y en el Zócalo, me llegó a la mente una imagen del lugar donde nos encontramos a partir del primero de diciembre: la Isla de la Fantasía. Sí, aquel lugar de la serie televisiva del mismo nombre y en donde el anfitrión también era un mexicano: Ricardo Montalbán. Era un lugar imaginario, resultante de una fantasía y lleno de anhelos cuyo desarrollo atravesaba por momentos difíciles, a veces casi trágicos.

En estas últimas semanas y, particularmente en los discursos de la toma de posesión, se extraña la ausencia de una oposición al Gobierno Federal. Desgraciadamente, esta brilla por su ausencia. Y hace mucha falta. Incluso para el actual gobierno. Pero no cualquier clase de oposición. Una oposición inteligente de la que Jesús Reyes Heroles decía: “El que se opone, apoya.”