Tras el incendio de la catedral de París, conocida como Notre Dame (Nuestra Señora), de inmediato fueron ofrecidas cantidades millonarias de euros para su reconstrucción.

De inmediato también, se vieron opiniones en general llenas de envidia, de hipocresía, de torpeza, pero sobre todo de anticristianismo, diciendo que por qué no se daban dineros como esos a los pobres y a otras causas. Vergonzosa actitud de estas personas que iniciaron estos comentarios, y también de muchos de quienes los compartieron, pero incluyendo otros que apoyaban sin saber ni reflexionarlo.

Comencemos por el principio. La catedral de París es una joya arquitectónica dedicada al culto católico a Dios. Es producto de muchos años de diseño, obra, ornamentación artística, reunión de reliquias, tradición y conservación. Todo esto realizado a través de varios siglos, y con enormes costos, que convirtieron a este templo en uno de los edificios más hermosos del mundo, insignia de la cultura no solamente francesa o europea, sino universal.

Reconstruir ahora lo dañado por el fuego, será solamente una parte menor del costo acumulado por siglos. Y con los medios actuales de ingeniería, rehacer el techo, la aguja y otras partes dañadas, la erogación a hacer será, como digo, relativamente menor a lo invertido originalmente en su construcción varias veces centenaria.

Pero de todas formas requiere muchos millones de euros, y estos ya se cuentan en un fondo que los va a administrar. Reconstruir lo dañado es importante para los fines que dieron origen a esta magna catedral, el culto cristiano a Dios, pero en términos estrictamente materiales es importante por su valor artístico, cultural.

Pero ahora resulta que voces con aires de supuesta y torpe solicitud de apoyo a los pobres y hasta la protección del medio ambiente, reclaman que porqué no se donan esos millones de euros a las causas que señalan. Pero hay muchas incongruencias, que demuestran hipocresía, veneno anticristiano y oportunismo para atacar una causa totalmente legítima como es reconstruir Notre Dame.

Si tanto les interesan dichas causas, ¿por qué ahora ponen el grito en el cielo y no antes? ¿por qué no lo han hecho cuando se han invertido más millones en obras de relumbrón, como estadios para juegos olímpicos o competencias de futbol o beisbol? Porque lo que les importa es fastidiar al catolicismo, por eso.

Pero aún consideremos que algunos reclaman de buena fe, aunque con gran ignorancia, los dineros para Notre Dame. Olvidan o ignoran al Evangelio de San Mateo, en su capítulo 26 (6-13). Veamos lo que nos cuenta y comentemos:

  1. Jesús se encontraba en Betania, en casa de Simón el leproso.
  2. Se acercó a él una mujer mientras estaba a la mesa, con un frasco de mármol precioso lleno de un perfume muy caro, y se lo derramó en la cabeza.
  3. Al ver esto, los discípulos protestaban: «¿Para qué tanto derroche?
  4. Este perfume se podía haber vendido muy caro, para ayudar a los pobres.»"
  5. Jesús se dio cuenta y les dijo: «¿Por qué molestan a esta mujer? Lo que ha hecho conmigo es realmente una buena obra.
  6. Siempre tienen a los pobres con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre. 12. Al derramar este perfume sobre mi cuerpo, ella preparaba mi entierro.
  7. En verdad les digo: dondequiera que se proclame el Evangelio, en todo el mundo, se contará también su gesto, y será su gloria.» Fin de la cita.

Miren bien “qué casualidad” … un derroche de algo valioso que pudo haberse vendido ¡para ayudar a los pobres!

Y con la sabiduría divina los regaña, y les dice que lo que ha hecho esa mujer “es realmente una buena obra”. Y sí, también reconstruir un bello templo dedicado al Señor “es una buena obra”. Allí tenemos a Jesús a quien se le olvida en muchas, muchas otras partes que no son templos (en donde sí lo tenemos a Él).

Y agregó Jesús algo que recordar y remarcar: «Siempre tienen a los pobres con ustedes» … y es importante porque si no se hubieran ofrecido esos millones de euros para reconstruir “una buena obra” dedicada al Señor, quienes levantaron su grito “por los pobres” no lo hubieran hecho, como no lo habían hecho en otros casos. Y cuando sin duda la gran mayoría de los gritones a favor de los pobres y quienes les sirven de corifeos, son personas que, nada importante, personalmente, ponen a favor de éstos: ni euros, ni cosas ni tiempo.

Si se hubiera quemado el Louvre o la Torre Eiffel, o alguna otra obra de gran valor cultural en París, o en donde sea, y de inmediato hubieran aparecido los mismos millones de euros para reconstruir, esos gritones se hubieran quedado callados, como siempre lo habían hecho, olvidando a los pobres y al medio ambiente. Todo es una gran hipocresía, si les interesaran, algo habrían hecho antes.

¿Cuántos de ellos gritaron “por los pobres” cuando se reunieron millones de dólares para construir un memorial en el sitio de las Torres Gemelas de Nueva York? No se les escuchó por ninguna parte.

A fin de cuentas, no se trata de una lucha por los pobres ni por el medio ambiente, se trata de atacar a la Iglesia Católica. Una petición por esas causas que no se daba antes y que no se ha dado cuando más miles de millones se invierten en obras de simple entretenimiento y negocio, como los mencionados estadios deportivos. En tanto, Notre Dame “es realmente una buena obra”.

@siredingv


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