"Estamos en apuros, pero no desesperanzados". Con esa reflexión central, los obispos de México realizaron su 107a Asamblea Plenaria en la que reconocieron la grave crisis que la Iglesia católica atraviesa en el mundo contemporáneo y plantearon prioridades de trabajo para encaminarse a los horizontes celebrativos de los 500 años del Acontecimiento Guadalupano (2031) y los dos mil años de la Redención (2033).

En la apertura de los trabajos de la Asamblea, el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Rogelio Cabrera López, hizo hincapié en ese desafío: "Debemos reconocer que, como Iglesia, atravesamos una etapa de crisis y de gran dificultad. No sólo por los escándalos que tanto han afectado nuestra credibilidad y autoridad moral, sino por el cambio de época que estamos viviendo y al que no estamos respondiendo de manera adecuada. No está cambiando algo, sino alguien; está cambiando la persona que vive una profunda crisis antropológica-cultural".

En nombre del episcopado, el arzobispo Cabrera reconoció que algunos grupos sociales como los migrantes, los jóvenes, las mujeres, las minorías y hasta los mismos sacerdotes, "no siempre nos sienten cercanos y sensibles ante sus problemas"; por ello, adelantó que los trabajos del Proyecto Global e Pastoral 2031+2033 se enfocarán en atender tres "emergencias pastorales": jóvenes, migrantes y sacerdotes.

Los jóvenes, porque representan una cuarta parte de la población del país y que, con frecuencia, se encuentran ausentes de la Iglesia; los migrantes, por el creciente fenómeno de caravanas masivas que entran a México que desborda los servicios humanitarios; y los sacerdotes, porque en el combate de abusos sexuales se suele minar la confianza filial entre clero y obispos, sembrando la idea de que los obispos deben perseguir e imponer, en lugar de dialogar y acompañar.

El tema urgente: migración

A lo largo de la semana, sin embargo, el tema que más ocupó las reflexiones y trabajos de los obispos de México fue el fenómeno migratorio, principalmente en  la frontera sur. Comenzó con una alerta del obispo de Tapachula, Jaime Calderón, el 28 de abril, donde señalaba una grave crisis de autoridad: "No vemos acciones claras de parte del gobierno mexicano para hacer frente y acompañar a las caravanas de migrantes. Permiten la entrada a los grupos extranjeros, los han vigilado, los acompañan en la carretera bajo el inclemente sol y luego los emboscan para llevarlos a la estación migratoria Siglo XXI. No les ofrecen un trato digno y humanitario. Ni siquiera respetan el mismo documento que les dan, donde les permiten el libre tránsito. Algunos migrantes llevan más de dos meses esperando sus papeles... la crisis de autoridad ha hecho que algunos se desesperen y asuman actitudes donde faltan a las leyes mexicanas y al sano respeto y convivencia".

El lunes 29, encargados y agentes de la pastoral migratoria se reunieron con el subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, Alejandro Encinas Rodríguez, a quien se le planteó el drama migratorio y los problemas de abuso y engaño que sufren los extranjeros en el país. Los obispos confirmaron que pseudo agentes del Estado mexicano cobraron mil dólares por visa de tránsito falsa a un grupo de migrantes cubanos; y otro tipo de abusos.

Los obispos exigieron al gobierno federal una política migratoria clara, sin ingenuidad y sin ambigüedad, "porque nos parece que el ofrecimiento de trabajo no es tan real; la gente misma lo evidencia [...] se ha hablado de una política de puertas abiertas pero constatamos algo diferente", reclama el obispo Calderón.

Finalmente, los obispos de México adelantaron que los 500 mil dólares donados por el papa Francisco para la asistencia de los migrantes centroamericanos están en un proceso de asignación a proyectos humanitarios, de acuerdo a necesidades y en cumplimiento con las instituciones hacendarias. Actualmente hay trece proyectos autorizados para que se ejecuten en favor de obras sociales que ayudan a migrantes en su paso por México. Los centros o proyectos que recibirán parte del donativo pontificio son las diócesis de Cuautitlán, Nogales, Mazatlán, Querétaro, San Andrés Tuxtla, Nuevo Laredo, Tijuana y Tapachula. También se apoyarán proyectos de las Hermanas Josefinas, la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y de María; y las religiosas Scalabrinianas. Aunque aún hay otra docena de proyectos en evaluación.

@monroyfelipe


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