Para todos Uds. lectores, amigos, bienhechores y colaboradores, desde la estrechez de estas líneas y en nombre de todo el equipo de ACN-México les deseo una Feliz y entrañable Navidad.

Cada año cuando se acercan estos días cargados de vida familiar, Nostalgia y Felicidad, no podemos ni debemos olvidar que habrá muchos hermanos nuestros que no podrán disfrutar de la misma manera o simplemente no tendrán Navidad.

“Por eso hoy, en estos días en que es más fácil creer, que uno retorna al tiempo cuando la imaginación era más poderosa que la realidad, que la inocencia nos dominaba aún, voy a contar algo que juraría que me contaron… No lo sé. Lo soñara, lo viviera o lo imaginara, lo cierto es que escribo al dictado de esta carta que me aparece y se me pierde entre las manos y en la que no tengo más remedio que creer.

Revivo el recuerdo de aquella sorprendente historia de unos niños que terminado su nacimiento se dan cuenta que ha desaparecido el Niño Jesús. Esa historia escrita por esa pluma comprometida y apasionada de Antonio García Barbeito, y tantas veces narrada y escenificada: “El día que Jesús no quería nacer”. Les invito a que la lean completa o la escuchen en estos días, para no perder detalle, pues yo tan sólo les traeré cierta interpretación de su guión.

Los personajes del nacimiento empiezan a tomar vida, y el Ángel les anuncia que Jesús no nacerá: “… ¡Sabedlo: Jesús, el Mesías no nacerá! Su Padre, el Altísimo, sabe que el mundo es contrario a su Nacimiento, porque el mundo tiene consciencia de la gravedad de un salvador en esta hora…”

Qué duras palabras, sobre todo si sacadas del relato, las traemos a la realidad: “El mundo es contrario a su nacimiento”.

Uno por uno, aquellos personajes de porcelana, empiezan a elevar su queja justificada al Ángel de Dios, el molinero, la lavandera, el gañán, la costurera, el leñador, la posadera, los pastores, el vendedor, los reyes magos… sin ningún problema podríamos sustituir nuestras actividades y profesiones de hoy, el caso es que ninguno es capaz de hacer cambiar la decisión de Dios de no permitir el nacimiento de su Hijo… hasta que aparecen nuevos personajes (virtudes) interpelando, para sorpresa del Ángel y de Dios mismo: la Justicia, la Paz, la Pobreza, la Fe, la Libertad, la Esperanza, el Amor.

“… Y cuando el ángel pensaba, decir otra vez que no, algo le dijo la Luna, que miró para la cuna, y estaba naciendo Dios.”

Final feliz de una historia narrada, pero nuestra historia real aún no termina, y aquí es donde entramos nosotros, Ayuda a la Iglesia Necesitada, es decir, una Iglesia que necesita de tu ayuda para que Dios pueda nacer y ser reconocido en todos los hogares del mundo.

Seguramente cantaremos nuestras pastorelas, ¿pero seremos de los que entonan?: “Aquí no es mesón, sigan adelante… ya se pueden ir y no molestar… no me importa el nombre, déjenme dormir…” ¿O de los que diremos de corazón y haremos realidad con nuestra oración y nuestra vida?: “Entren santos peregrinos, reciban este rincón, que aunque es pobre la morada, os la doy de corazón.”

Yo me auguro que así será, que entre todos esta Navidad haremos posible que nazca Jesús en esos corazones, en esos hogares y esas iglesias que más lo necesitan. Que nuestra posada se haga extensible al mundo entero con nuestra caridad. Por ello sólo resta cantar al unísono:

 “Mil gracias os damos, que, en esta ocasión, posada nos disteis, con leal corazón.
Pedimos al cielo, que esta caridad, os premie colmándoos, de felicidad”.

 Dios les bendiga y les pague su generosidad. ¡Feliz Navidad!

@PadreAngel5

El Padre Ángel Luis Lorente es Asesor espiritual de ACN-México y Capellán de SIGNIS México


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