El Sínodo de la Amazonia, no es solamente propio de la Iglesia católica, sino del mundo en general, y por ello participan personalidades invitadas de muchos medios a quienes interesa el presente y futuro de la zona amazónica. Y por eso vale la pena tener claridad sobre sus objetivos.

En octubre de 2017, el Papa Francisco, cuando lo convocó, fue absolutamente claro respecto al objetivo del Sínodo especial sobre la Amazonia y así lo expresó de viva voz:

“La finalidad principal de esta convocatoria es encontrar nuevos caminos para la evangelización de esa porción del pueblo de Dios, especialmente de los indígenas, a menudo olvidados y sin perspectivas de un porvenir sereno, también por causa de la crisis de selva amazónica, pulmón de capital importancia de nuestro planeta”.

En la promoción y divulgación de la importancia del Sínodo especial para la Amazonia, se ha estado haciendo muy especial énfasis en la crisis climática, con particular enfoque en la destrucción de la selva amazónica, y de otros daños a la naturaleza, producto de la actividad industrial y consumista del mundo. Pero se está olvidando o tomando sólo como asunto colateral o, lamentablemente secundario y hasta ignorado, el que debe ser el tema central, que es de evangelización.

Claro que el mundo requiere tomar conciencia de la crisis ambiental que la humanidad está provocando (independientemente de fenómenos naturales que parecen agravarla), y de esa toma de conciencia derivar acciones personales, familiares, comunitarias, industriales y gubernamentales para reducir el daño y eventualmente eliminar sus causas por conductas humanas.

Pero lo esencial es la EVANGELIZACIÓN, y también, en segundo término derivado de éste, el cómo ayudar a mejorar la vida de quienes viven en esa inmensa zona que abarca parte de nueve naciones sudamericanas. En mucho el tomar acciones civiles y de gobiernos, local e internacionalmente, para evitar la destrucción de medios de vida, de culturas y derechos legítimos de dichos habitantes de la Amazonia, sean los llamados “pueblos originarios” como de muchas otras comunidades que se han asentado y desarrollado en esa región.

Lo que se busca por el Papa Francisco y otros interesados, y que de muchas formas se incluye en el documento de trabajo (meramente consultivo, orientador, pero NO pontificio), titulado Instrumentum laboris, dado a conocer en junio de 2018, es la evangelización, y de allí lo que conlleva para la vida humana. Y aunque se han hecho críticas a algunos puntos particulares de dicho documento como el considerar posible el diaconado de mujeres o la ordenación de “personas mayores ancianas” casadas, el documento consta de 123 puntos, los cuales tienen invitaciones claves a reflexionar en el Sínodo. Hay que conocer el total del documento y reflexionar sobre él.Pero detrás de la temática del Sínodo de la Amazonia, está el contenido de la encíclica Laudato si, del mismo Papa, y muchas declaraciones y documentos suyos y de otros papas sobre el mismo tema de “el cuidado de la casa común”.

Pero hay una muy especial solicitud del Papa Francisco a la cristiandad: orar por los buenos resultados del Sínodo, pidiendo la iluminación de Espíritu Santo.

Oremos pues, leamos la verdad de la temática del mismo, hablemos de ello, y de su principal objetivo, que es la evangelización de los pueblos de la Amazonia y del cuidado de su entorno, así como de otras regiones de menores dimensiones geográficas, pero de similares condiciones e importancia humana y cristiana.

Estas regiones y sus pueblos, necesitan de remedios y ayudas similares a los de la Amazonia, e igual cuidado del medio ambiente, tanto para el bien de sus habitantes como del mundo entero. Oremos por todos ellos. Colaboremos a dar a conocer el Sínodo y ayudar a evitar la distorsión que en muchos medios de comunicación se ha hecho sobre su temática, veámoslo como una responsabilidad cristiana y simplemente humana.

 @siredingv 


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