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La extraordinaria periodista Valentina Alazraki, decana de la corresponsalía vaticana, realizó hace unas semanas una larga y sumamente clarificadora entrevista al papa Francisco. Casi cada respuesta del pontífice tomó forma en diferentes informativos. Un tema quedó en el tintero de muchos medios, pero no para el pontífice que quiso retomarlo este 4 de junio: el incierto futuro de la sociedad bajo las reglas de la actual dinámica financiera.

El Papa Emérito, Benedicto XVI, con la expresa autorización del Papa Francisco, acaba de publicar un revelador documento, titulado: “La Iglesia y el escándalo del abuso sexual”. En el que aporta valiosos consejos y sugerencias para resolver esta dolorosa situación por la Iglesia está atravesando desde hace algunos años. Una de sus conclusiones es que la verdadera solución se encuentra en volver al amor Dios.

Si acaso algo ha logrado el papa Francisco en los primeros días de su séptimo año de pontificado es la vuelta a los titulares políticos. La primavera le sienta bien y Jorge Bergoglio ha regresado al interés de los medios de comunicación por sus gestos y declaraciones; pero, sobre todo, por el impacto que parece tomar en la trama internacional.

La actitud del papa Francisco al retirar repetidamente la mano a los fieles del santuario de Loreto que intentaban besar el llamado “anillo del pescador” provocó un sinfín de reacciones entre los creyentes y los analistas de gestos pontificales. Es cierto que el pontífice argentino ha desmontado una infinidad de prácticas pseudoprotocolares que aceraron la corte vaticana; pero en el camino se ha ganado también no pocas críticas.

En una más que flagrante violación de la caridad en la vida del Cuerpo Místico de Cristo, no faltan, desde gravemente desinformados atacantes, hasta feroces enemigos declarados del Papa Bergoglio, Francisco. Y esto es un asunto muy grave, que debe ser motivo de preocupación, y de ocupación (hacer algo al respecto) de los fieles, y, repito, fieles, católicos.

La cumbre antipederastia convocada por el papa Francisco ha sido, sin lugar a dudas, la audacia más trascendente del pontificado de este pastor latinoamericano. Lo que es decir mucho puesto que Bergoglio llegó a la cátedra de San Pedro con una inmensa reserva de gestos, reformas y transformaciones discursivas para el seno de la Iglesia católica.

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