• Conferencia “Retos y desafíos del sacerdote mexicano post-pandemia”
  • Fe, esperanza, discernimiento y creatividad ante la nueva normalidad
  • Oran los  jerarcas católicos por  los sacerdotes fallecidos por Covid-19

Ciudad de México, 5 de junio de 2020.- Tras iniciar la Jornada Nacional de Oración por los Sacerdotes Mexicanos, por parte de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), SIGNIS México, encabezada por Ricardo Cruz y Carlos Valles, realizó la Conferencia Virtual “Retos y Desafíos del Sacerdote Mexicano Post-Pandemia”, con la destacada participación de Monseñor Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey y Presidente de la CEM; Monseñor Pedro Sergio de Jesús Mena, Obispo Auxiliar de Yucatán y Presidente de la Comisión Episcopal para Vocaciones y Ministerios; y Monseñor Roberto Domínguez Couttolenc, Obispo de Ecatepec y responsable de la Dimensión Episcopal del Clero.

La iniciativa, con el propósito de orar, acompañar y ayudar a los presbíteros de México, inició el 4 de junio, Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote y se extenderá hasta el 19 de junio, Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Monseñor Roberto Domínguez, quien presidió la Santa Misa ante todos los católicos laicos enlazados a la Conferencia Magistral, explicó que esta Jornada de Oración tiene como objetivo “orar, acompañar y ayudar a nuestros presbíteros, con el fin de tener sacerdotes, testigos mensajeros de esperanza, ante un nuevo comienzo que nos ha marcado la pandemia Covid-19 y que nos empuja a una “nueva normalidad”.

El Obispo de Ecatepec explicó: “la vida de los presbíteros gira en torno al resto del pueblo de Dios”, por lo cual es importante que los fieles puedan encontrar sacerdotes maduros y bien formados; fuertes, sanos, pero también amados, con corazón de pastores ante la nueva realidad que estamos por iniciar”. Recordó “la palabra de Jesucristo es el origen y fuente de todo ministerio y los presbíteros son los dispensadores de los santos ministerios, quienes ofrecen su labor, vida y sacrificio fortalecidos en la sangre del Señor”.

Por ello, el prelado exhortó “a nuestros hermanos laicos a que en la caridad cristiana, correspondan con la oración, cercanía y apoyo con sus sacerdotes”. Invitó a los fieles laicos insertos en los diversos movimientos  laicales (como SIGNIS México), eclesiales y demás fieles “a delinear creativa y participativamente iniciativas, que fortalezcan la vida y ministerio de los presbíteros mexicanos”.

Al exponer su Conferencia Magistral “Retos y Desafíos del Sacerdote Mexicano Post-Pandemia”, Monseñor Rogelio Cabrera López, presidente de la CEM, recordó que la pandemia no ha sido superada, todavía no alcanza su pico, por lo que es necesario que no echemos por la borda este tiempo de confinamiento, y advirtió “mientras la población no respete la disciplina y no se esfuerce por cuidarse se está complicando el retorno a la vida litúrgica y a la vida pastoral”. Recordó el reciente mensaje del Papa Francisco referente a la “Tempestad Calmada”, señalada en el Evangelio según San Mateo: “En esta barca, estamos todos (…) No podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino sólo juntos (…) A Jesús le importamos más que a nadie. De hecho, una vez invocado, salva a sus discípulos desconfiados”.

Como lo destacó el Papa Francisco, “La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades. Nos muestra cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y comunidad”, resaltó Monseñor Rogelio Cabrera quien indicó nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes. “Cuántas personas, ofrecen e interceden por el bien de todos (…) No somos autosuficientes; solos nos hundimos. Necesitamos al Señor como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que los venza”.

Y siguió reseñando el mensaje papal: “El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar (…) Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados: Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor (…)  En medio del aislamiento…, escuchemos una vez más el anuncio que nos salva: ha resucitado y vive a nuestro lado”.

Monseñor Rogelio Cabrera resaltó el significado de la pandemia, en su sentido desestructurante, de padrones mentales y afectivos. “No hemos llegado al pico de la pandemia”, insistió y señaló, que expuso nuestra vulnerabilidad, nuestras debilidades y que somos fáciles de herir. Además, el Señor nos ha obligado a olvidar nuestras falsas seguridades: poder, dinero, prepotencia. Por eso, antes de planear o programar algo, debe señalarse: “Si Dios lo quiere”.

En esta crisis generalizada y estructural personal, dijo, la ruta es difícil y complicada, por eso se debe tener fe, discernimiento, esperanza, buscar la cercanía del Señor, abrazar a Cristo, asumir la creatividad del espíritu, dejarse conducir por el Espíritu Santo. Al referirse a los desafíos sacerdotales, Monseñor Cabrera destacó la contemplación, la reflexión, el ponerse en manos de Dios, pero también impulsar el espíritu creativo, con lo cual la Iglesia inicia nuevos caminos.  Los llamó a retomar la vocación y la misión, a reestructurar nuestras vidas.

Para ese fin, destacó tres elementos: primero, escuchar la voz del Señor, su palabra; segundo, iniciar un camino de conversión, pues quien escucha cambia, mirar de otro modo, hacia delante, la ruta que Dios nos propone. Y, tercero, la oración, es decir, la intimidad con Dios. Asumir un actitud sumisa al orar, pues el Señor tiene la última palabra. Mencionó el método de las tres Ps: la palabra, es decir, el patrimonio del Señor; el pan, la Eucaristía;  y los pobres. El desafío es cómo llevar adelante esta sinodalidad, pues nadie puede solo.

Aquí, Monseñor Rogelio Cabrera recordó para llevar a cabo esa misión, tres características destacadas de los Papas: primero, el llamado a la santidad, pues no se pude vivir en contra de la Ley de Dios. La palabra de Dios es la lámpara para nosotros. Segundo, la alegría, la sonrisa, el éxodo de nuestro interior. Y, tercero, la valentía, ser intrépidos y poner nuestras fuerzas en el Señor. De ahí surge la fortaleza de la vocación del sacerdote.

Dentro de la ronda de preguntas y respuestas, Monseñor Roberto Domínguez destacó esta época de la nueva evangelización digital, con fe y esperanza, donde la ayuda de los laicos, ha sido fundamental en este aprendizaje en, durante, y la post pandemia. En eso coincidió el presidente de la CEM, quien apuntó: “las redes sociales son el instrumento para proclamar la verdad” y consideró no podrán ser reguladas por orden externa, sino lo harán a través de una autorregulación. Las redes sociales son un océano difícil de cruzar, pero como presentan la belleza de la verdad, el Evangelio es su único regulador.

Monseñor Rogelio Cabrera, al responder a diversas preguntas, destacó “la humanidad no ha logrado aprender, la historia tarda en asimilarse”, y sentenció: “no podemos convertir la vida en un anecdotario”. Subrayó que la pobreza actual y la debilidad de los pobres es resultado de fallidos proyectos de economía. Por eso subrayó “ante una pobreza progresiva, debe anteponerse una caridad organizada”.

En su oportunidad, Monseñor Pedro Sergio de Jesús Mena Díaz exhortó a seguir a Jesucristo y gritar en medio de las plazas que el Señor está vivo. Al responder cuestionamientos sobre la relación de comunicadores con sacerdotes, el Obispo Auxiliar de Yucatán destacó “la Iglesia crece por atracción, no por  proselitismo”. Llamó a la reflexión y a los comunicadores a seguir el lenguaje de los sacerdotes.

Finalmente, Monseñor Rogelio Cabrera López, Monseñor Pedro Sergio de Jesús Mena y Monseñor Roberto Domínguez Couttolenc, recordaron a los sacerdotes afectados por el Covid-19 y a quienes perdieron su vida por este coronavirus, y unieron sus oraciones por su descanso eterno, así como para el alivio de quienes están padeciendo esta enfermedad.