¿Dónde y cuando escuché hablar de integración latinoamericana? Pues hace muchos años, desde que era estudiante del Tec de Monterrey, y muy probablemente desde antes, sin recordarlo. El tema es muy viejo, pero no ha pasado, para efectos reales, de declaraciones de estudiosos, políticos y periodistas. Y también en el medio religioso se ha escuchado, claro, y ha caído en oídos sordos. Pero la crisis de la pandemia del Covid-19 y la suma de crisis o alertas de crisis de muchos de estos países, ponen de nuevo frente a todos, una vez más, la necesidad de “hacer algo” al respecto.

En 1978 se aprobó el aborto en Italia. Una aprobación temprana, ya que en otros países de Europa ésta se fue dando gradualmente, sólo para condiciones específicas, que se irían ampliando con los años hasta dejarlo como libre decisión de la mujer, antes de los 3 meses de embarazo.

El coronavirus (Covid-19) ha sido el tema importante desde el paro del pasado 9 de marzo, en protesta por la violencia contra la mujer y, parece, lo seguirá siendo por algunas semanas al menos. Hay, por supuesto, mucha más información. Es mundial y se presta a actualizaciones frecuentes. Y sirve para asignar culpas a diferentes gobernantes y, a sus poblaciones.

El tema del consumismo ha tenido una larga trayectoria en los debates sobre la sociedad. En términos generales, y por razones mayoritariamente religiosas, hay un grupo importante de analistas que consideran que la sociedad estaría mucho mejor si no cayéramos en el consumismo, considerado como dar un lugar muy importante al consumo de todo tipo de bienes y de servicios. Tan preponderante que hay personas que se consideran infelices si no pueden estar consumiendo continuamente y otras que miden su valía en términos de la cantidad y calidad de lo que consumen. Todo ello en un ambiente cultural que se ha llamado “cultura del descarte”, consistente en deshacerse de satisfactores que tenían todavía mucha vida útil, con tal de continuar consumiendo.